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Pantumaca

Sara Orúe

Clima de crispación


Dos paisanas de Gijón, cuñadas, creo, se discuten por unas tierras mientras hacían juntas un trayecto en coche. No se sabe cómo, una de ellas termina en la baca del vehículo, agarrada con las dos manos e histérica perdida mientras la otra conduce por la carretera adelantando y dando bandazos para librarse de ella.

Cuando, tras el aviso de algún testigo, les paró la policía, habían recorrido de esta guisa 5 kilómetros. La conductora, que respondía a las iniciales M.D.M.A, pasó a disposición judicial. La otra, de la de la baca, fue a parar al hospital. Y no es para menos.

¡Qué cosas pasan! Una tipa con iniciales de droga sintética, y unos huevos más grandes que los del caballo de Espartero

―¿Huevos la conductora? Huevos la cuñada, la que iba en la baca.
―Bueno, no creo que se subiera por gusto.
―Ah, ¿no? Y ¿qué pasó? Que la conductora la obligó a punta de… manoletina.
―No sé pero imagino que fue algo como:


―Mira guapina, si sigues por ahi, paro el coche y bájeste.
―¿Bajame yo? No lo verán los tus güeyos.
―O bajes o tírote.
―Si me tires, vuelvo subime.
―Como vuelvas subite… acelero.
―Como acelerar, aceleres, agárrome fuerte y grito como si me tuvieren matando.
―Como gritar, grite, meto quinta.
―Pues como no me mates, vas pal trullu.

―Ya vale, ya vale. Me hago idea. Pero sigo sin saber quién le echa más huevos.
―Y yo sigo sin saber si MDMA son las iniciales de la conductora o su apodo… o lo que se fuma…

Yo creo que, de la locura que se ha apoderado de una parte de las buenas gentes de este país tiene la culpa…

―El Mundial de fútbol.

… el clima.

―Tienes razón, el clima de crispación que conlleva la crisis.

Bueno, yo más hablo de la climatología. Del mal tiempo que hace, vaya.


―Exageras.
―No lo creo. Estamos en verano, recién estrenado, sí, pero verano, y hace un tiempo reguleras.
―Eso no puede volverte loco.
―Y tan que sí. Sales de casa con chaqueta y paraguas, a mediodía vas en tirantes y con gafas de sol y, cuando vuelves a casa a última hora de la tarde echas de menos los calcetines.
―Eso te pasa por estar siempre en la calle, pendeja.
―¡Ajá! Eso es lo mejor, que, haga lo que haga en la calle, en mi oficina hace todo lo contrario: si en la calle hace calorín, en mi oficina se pasean los pingüinos de fresquito que hay. Si en la calle llueve y sopla un aire que pa qué, en mi oficina se me achicharran las ideas...
―¿Qué ideas?
―Las malas ideas que me provocas.

Y, para colmo, San Juan, Sant Joan por estas tierras donde habito, día de fiesta, sí, pero precedido de noche de festorro: verbenas por todos sitios, petardos, borrachos… ains, qué mala noche voy a pasar.

―¿Por los petardos?
―¿Qué dices? Por el cava que tengo en la nevera y las ganas de juerga que me gasto.

El solsticio de verano, ya ven, nos afecta a todos. Incluso a los asturianos.




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