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El blues del editor

¡Y luego dicen que no quedan valientes!

Cuatro bravísimos: Cristina Martín y Antonio Ventura, que simultanean su trabajo con las publicaciones infantiles de Oxford España; Teresa García, editora de libros para niños, alejada en estos momentos del mundo de la edición; y Sergio González, diseñador, han puesto en marcha El jinete azul, una editorial infantil y juvenil.

Y la han puesto en marcha en mayo, cuando para tantos la temporada termina. «Podría haber sido enero o noviembre, tocó esta fecha, y nos lanzamos a la aventura. En estos tiempos de lectura errática cualquier fecha es mala», me explica Ventura, quien no obstante se muestra convencido: «Conocemos sobradamente el medio, sabemos dónde nos internamos, los riesgos que corremos y los anhelos que nos guían: editar libros tan necesarios como eficaces. Recuperar obras que deberían estar vivas desde que se publicaron; editar poesía, pues tras el pan y la ternura es lo más necesario; abrir caminos nuevos en la edición de libros para aprendices de lector, que es lo que falta».


Insiste el editor en que no pretenden descubrir el Mediterráneo ni dar lecciones a nadie. «Desde nuestra mirada, con humildad, pero con decisión, pretendemos ofrecer un catálogo solvente. Álbumes ilustrados, poesía, novela gráfica, literatura sin edad. Todo ello publicado con delicadez, cuidando cada libro. Con vocación de estilo, como un narrador o un poeta comprometido con su obra.» 

Y cuando le pregunto cómo va a ser el catálogo, me lo explica: «De los siete libros con los que el sello aparece, hay cinco novedades de producción nuestra, y dos recuperaciones fundamentales en la historia del libro ilustrado en España, incomprensiblemente invisibles desde hace años: Historia de un erizo, de Asun Balzola, su primer libro, publicado en la editorial Miñón, en 1978; y Yo las quería de Mª Martínez Vendrell, ilustrado por Carme Solé, Premio Apel.les Mestres en 1983. Dos clásicos fundamentales. ¿Te imaginas que llevara años descatalogado Cien años de Soledad?».

No, no me lo imagino, Antonio. Pero no des ideas…

Por cierto...

El jinete azul, El olivo azul, Cuatro azules... ¿Tiene el color azul algún significado editorial que se me escapa?

Cuentas

Ayer, lunes 21, se celebró la asamblea de CEDRO en la que, como ya avanzamos en estas mismas páginas, se iba a hablar de modificaciones en el sistema de repartos. Cosa que se hizo y, en palabras de un asistente, todos felices y contentos.

Quiero aclarar, antes de seguir, que no asistí a la reunión, aunque podría haberlo hecho puesto que soy autora de varios libros y me beneficio de la excelente labor del Centro, tan volcado en su faceta social.  Contentos deben estar también los socios que sí participaron en la reunión, puesto que ―según me dice uno de ellos― aprobaron las cuentas sin que surgieran grandes dudas.

Sin embargo, leyendo la memoria 2009 que se entregó a los participantes, hay algo que choca.  En la página 84, se reproduce la carta de Eugenio Domenech, director de Editex, quien como miembro de la Comisión de control económico de CEDRO da su total conformidad a la documentación a la que ha tenido acceso.

Pero, también se reproduce (páginas 82-83) la carta de una de las personas llamadas a revisar las cuentas antes de la asamblea, Paloma Llaneza,  quien manifiesta su disconformidad por «la total imposibilidad de obtener de Uds. detalle de las 187 acciones informativas y de promoción referidas al punto 3.4 de la Memoria», acciones «extraordinariamente genéricas (servicios de asesoría fiscal y jurídica, automatización y servicios web, campañas y concursos, congresos y cursos varios, ferias, premios y homenajes, estudios e informes y publicaciones)». La media de coste por acción «es de nada menos que 28.252,80 euros».

No es moco de pavo: se trata de una partida de 5.283.273,15 euros (el 75,82% del reparto total por copia privada, precisa Llaneza), notablemente superior a la de 1.684.435.21 euros que CEDRO destina a la función asistencial directa.  

Dice Llaneza en su escrito que la razón que le dieron para no facilitarle la información es que «no tenía derecho a conocerla por no estar previsto en el artículo 57 de los estatutos, y posteriormente, que las acciones son tantas que no las tienen ni listadas».

Por supuesto que nadie está diciendo que haya nada extraño en esas cuentas. Pero sí que es raro que los socios de una entidad no puedan conocer al detalle las cuentas de esa entidad.

La respuesta de CEDRO

Ni que decir tiene que, tras leer lo que les cuento, me he puesto en contacto con CEDRO. He hablado con su departamento de prensa, me dijeron que me llamaría Mª Carmen Cuartero, y mientras esperaba la llamada me llegó un e-mail que les agradezco:

Querida Eva:

Como sabes, los asociados de CEDRO se reunieron ayer en Asamblea General y aprobaron todos los puntos del orden del día, tanto de la reunión ordinaria como de la extraordinaria.

En cuanto a la carta de la miembro de la Comisión de Control Económico-Financiero, la autora Paloma Llaneza, te comento que tanto nuestro auditor como nuestro Departamento Financiero le resolvimos todas sus dudas contables y financieras. Sin embargo, la información adicional que solicitaba no formaba parte de las cuentas anuales y excedía, por tanto, de la responsabilidad que nuestros Estatutos atribuyen a esa Comisión. Así se lo hicimos saber en una reunión que mantuvimos con ella, donde además le explicamos con detalle cómo se lleva a cabo la función social, las auditorías que pasa y el reglamento de funcionamiento de esta función.

Nos hubiera gustado que acudiera a la Asamblea para volver a tratar el tema y explicarle, además, que la información a la que alude en el último párrafo de su carta no es correcta, pero no pudo ser puesto que no asistió.

Espero que esta explicación te sea de utilidad.

Que es, más o menos, lo que pone en la web de CEDRO.

Mesa de novedades

En este Escaparate: La voz de Lila, de Chimo, y La cruz de Honninfjord, de Giovanni Montanaro (Libros del Silencio); Palabras y sangre, de Giovanni Papini (Rey Lear); Un libro que podría titularse El baile de la berenjena, de Óscar Santos Payán (Ediciones Baladí); 9 poemas, de Francisco Deco (Alfar ediciones); y La casa donde se esconde el sol, de Kike del Olmo (Alcalá).

Acuse de recibo


El florista
Nilza Amaral
Doctor Domaverso

Con un lenguaje exuberante en matices y fragancias, El florista consigue pronunciar los claroscuros de la naturaleza femenina. Tulipa, casada con un juez, se apasiona por el lenguaje que su Florista utiliza para desvirgar las flores. Quiere esas palabras en sus oídos. Desea que su pasión florezca bajo esos dedos. No es coincidencia que Nilza Amaral en pleno siglo XX haga de la máscara su mejor recurso y disfrace ocasionalmente a gran parte de sus personajes y con ello al mundo que representan. Dentro de esta mascarada, en torno a una trama judicial tras la pista de unos crímenes en los que el deseo se torna causa y Tulipa en principal acusada, queda al desnudo la historia del género femenino y su sexualidad que, imitando el juego de la poesía, toma el envoltorio de una flor, Tulipa, tulipán, flor de la pasión.


La urna sangrientao El panteón de Scianella
Pascual Pérez y Rodríguez
Siruela

Ambrosio, señor del castillo de Scianella, es un personaje de siniestra naturaleza y de maldad sin límite. Un personaje complejo en el que se materializa un vínculo directo con el mal y el demonio y, al mismo tiempo, un deseo de volver la mirada a Dios. El terror que evoca su presencia y que se desprende de sus actuaciones es abrumador. Es un ser perturbado e inquietante con un destino marcado desde su nacimiento y con un objetivo fijo. Ambrosio es capaz de las atrocidades más inimaginables para conseguir su fin: seducir a la bella e inocente Mandina. Además, un terrible secreto se esconde en el castillo...


El sueño del olivar
Deborah Rohan
Suma

Palestina, la Tierra Santa de los cristianos, la tierra bíblica de los judíos, lugar sagrado para musulmanes y caldo de cultivo para un conflicto que sigue latente tras más de medio siglo. Basada en hechos reales, El sueño del olivar es una saga familiar que nos brinda una detallada descripción de la vida y cultura en Palestina, con una cálida y conmovedora historia de amor en lo más hondo de sus páginas.


Soy un hombre de fidelidades
César Alonso de los Ríos
La esfera de los libros

«Soy un hombre de fidelidades: a una mujer, a un periódico, a un editor, a una ciudad…». Estas palabras de Delibes nos muestran su sentido del destino planteado en términos éticos.  En este emotivo libro, publicado en su día bajo el título Conversaciones con Miguel Delibes, su autor nos acerca la voz y los sentimientos de uno de los más grandes escritores, de todos los tiempos, en nuestra lengua. Un escritor «con territorio», un seductor de las letras españolas, un hombre que consiguió mejor que ningún otro ese difícil equilibrio entre los planos de la estética y la moral.


Las muñecas de los narcos
Andrés López y Juan Camilo Ferrand
Aguilar

Brenda, Violeta, Noelia, Pamela, Renata, Frida… Probablemente estos nombres no significan nada para ti en este momento; sin embargo, sus historias merecen ser leídas. Las seis son originarias del Valle del Cauca y esto no es casualidad. En este distrito colombiano arraigó con gran fuerza el narcotráfico. Brenda, Violeta, Noelia, Pamela, Renata, Frida comparten algo más: conviven a diario con peligrosos narcos. Son esposas, amantes, madres, pero por encima de todo son mujeres. Por primera vez dan la cara para contar cuál es la realidad de sus vidas, su historia de amor.

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