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Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Decadencia

...Un átomo, ajeno a tu biología efímera,  se estremece conmovido ante el intento que realizas de traspasar la frontera entre lo que es y lo que podría haber sido. 


Estamos en un momento extraño, denso y artificial en cuanto a la forma que damos a todo lo que nos pasa por dentro y por fuera. Como si un nuevo tipo de debilidad se propagase por nuestro organismo. Percibir la vida sin estar vivos o no saber la diferencia entre estar vivos y no estarlo. Estás tan extrañamente sometido a lo que se supone bueno o malo. Estás sometido a la fuerza que te atrapa, a ese devastador orden de todas las cosas que se te impone. ¿Y quién lo impone? ¿De quién es la voz que declara la ley, esa ley? Caminas aturdido, obnubilado, automatizado hacia alguna meta misteriosa pensándote que eres libre, más libre incluso que antes, que nunca. Tu libertad lejos de ser percibida, vivenciada por ti, se ha convertido en una mera idea intelectual, un pseudo conocimiento de lo que significa, de lo que debería ser, de lo que podría ser. Pero que no es. Todo es como un juego, como un sueño a veces ligero a veces inmensamente pesado. Un sueño que ni siquiera sueñas tú. ¿Y quién eres tú? ¿Quién soy? En medio de toda esta realidad de cuya construcción no me identifico como responsable... ¿quién soy? ¿dónde estoy? ¿qué me pasa? ¿qué siento? ¿qué noto? ¿acaso noto algo?
Me hubiese gustado construir, reconstruir, deconstruir, levantar, derrumbar, hacer surgir, florecer, emerger... emerger realidad de la nada, armar castillos de la arena imaginada, tejer días de los sueños... pero soy alguien que cae, algo que decae ante la fuerza demoledora de esa realidad común que tan poco común se nos hace a todos aunque intentamos mimetizar, adaptarnos, parecer cómodos, dichosos, normales, adecuados, felices adaptados a la norma establecida de lo cotidiano y la máscara se adhiere al rostro que carece de expresión original, expresión propia... el rostro que carece de la esencia de lo que fuimos, de lo que tal vez pudimos haber sido.


...En un intento de poner orden a todas las cosas, arrancas de tu cuerpo al átomo rebelde y autónomo. El átomo estalla, inunda con sus ondas lentas y con sus ondas rápidas todo el espacio que te rodea y entonces tú decaes como un títere inanimado... Sucumbes, caes en la nada.

 

 

Pequeños Deberes- ¿Quién es el dueño de la voz que intenta gobernar sobre tus sueños?





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