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Círculo de iluminación

Eva Orúe

Reacciones

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Reacciones

El Círculo de la semana pasada ha traído cola.

1

A la noticia sobre el nacimiento de LIBRANDA.

«La que has organizado» me dicen dos personas, ambas al corriente del proyecto pero con puestos y responsabilidades bien distintas en las organizaciones que lo impulsan.

Por supuesto, no me extraña. Imagino que a nadie le gusta que salga a la luz pública algo que, aunque está en boca de todo el sector, se mantiene todavía en la zona de penumbra informativa, a la espera de su presentación en la Feria del Libro de Madrid.

Sí que me llama la atención que uno de mis interlocutores me pregunte si la filtración procede de un librero (esta primera parte es evidente) enfadado. El otro, con más responsabilidad en la plataforma, cree por el contrario que el hecho de que la noticia partiera de una reunión con libreros revela que LIBRANDA cuenta con ellos desde el primer momento, y eso es bueno.

No sé, sinceramente lo digo, si hay o no enfado. Pero sí creo percibir una cierta preocupación… Algunos libreros con los que he podido hablar no entienden por qué LIBRANDA ha elegido a un puñado de librerías para poner en marcha la aventura. Es decir: no entienden por qué, más allá de la alianza preferente con las grandes superficies (que aunque les irrite, comprenden), se ha decidido dar ventaja a unas librerías medianas sobre otras.

Sin embargo, aprecian el hecho de que LIBRANDA cuente con los libreros, algo que otras plataformas de este tipo no hacen.

Me dicen además que en la información que dí hay algunas imprecisiones… pregunto: ¿cuáles? Me aseguran que aún no pueden comentar nada. Precisaré, pues, cuando me precisen. Y encantada además de hacerlo.

2

A la noticia sobre los libros de Anagrama que La Vanguardia vende desde el sábado 8.

Me escribe Alberto (no digo su apellido, que él no me oculta, por si acaso prefiere que no lo publique):

«Hola Eva, leyendo tu columna de hoy, descubro que dices que en La Vanguardia venden los libros de la colección de Anagrama a 3,95. La información que da la web es que a ese precio solo será el primer número y el resto a 9,95, el mismo precio que puso en los kioscos.

»¿No hay polémica no?

»Un abrazo.»

Al recibir el correo electrónico, pensé: ya has metido la pata, ¡ay, esas prisas! Pero…

«Hola, Alberto.

»Gracias por la precisión, la información que yo tengo es del periódico en papel (jueves, 6 de mayo, página 66) y mucho más confusa.

»Arriba pone “Por sólo 3,95 €”

»Abajo, da precios para suscriptores. “2 opciones: 1. Quiosco. 2. En domicilio por 194 € gastos de envío incluidos, recepción contra reembolso en 2 entregas (las 10 primeras en septiembre por 97 € y las restantes en octubre por 97 €).”

»La polémica, no obstante, va por otro lado: Anagrama, un sello librero-librero, vendiendo sus libros en lugares y por canales que no son los habituales. Por supuesto, tiene todo el derecho del mundo a venderlos donde quiera, pero algunos libreros se sienten “traicionados”.

»Un abrazo y gracias por la precisión.»

Alberto tuvo la amabilidad de volver a escribirme:

«Claro pero eso suena al perro del hortelano... Porque por mucho que se empeñen los libreros son públicos distintos.»

Dejo el intercambio aquí para la reflexión.

Problemas

Chavi Azpeitia se despidió por correo electrónico. Él y Gerardo Gonzalo, hasta ahora al mando de 451 editores, se van (el verbo no es el más adecuado, pero…) y dejan la editorial en manos de Carlos Agudo, «que ha participado en el proyecto desde su gestación».

No obstante, mientras Carlos se va haciendo con las riendas de la gestión, quien se ocupará de todo lo referente a contratación y derechos será, es, José Hamad; y de lo relativo a edición, a Virginia Rodríguez. Borja Segovia seguirá ocupándose de todo lo relacionado con comunicación, y Sally Avigdor, de los asuntos de comercialización.

En el correo donde se detallan los cambios, Azpeitia ofrece entre paréntesis, al lado de los nombres de quienes se quedan, sus emilios. Todos los buzones son @451editores.es. Todos menos el de Agudo, que aún pertenece a Edelvives.
 
451 es un proyecto valiente, original, distinto. También difícil: en un país de lectores cómodos, lo que han venido ofreciendo no es lo más comercial, lo más vendible. Siento mucho que para Chavi las cosas no hayan ido como él hubiera deseado. Espero también que quienes le suceden no conviertan la editorial en una de tantas.

Dudas

No sé, sinceramente lo escribo, si el hecho de que un autor publique simultáneamente en dos editoriales es bueno para los tres: escritor y editores, o si es malo para todos.


Claro que, viendo las fotos del autor en cuestión, una llega a preguntarse si en Héctor Abad Faciolince del que habla Alfaguara es el mismo del que nos informa Seix Barral.


E incluso si los dos citados tienen algo que ver con el real...

Al cierre

Estoy a punto de cerrar este Círculo cuando me llega un paquete de Siruela. En el paquete, dos libros: Cumbres Borrascosas, de Emily Brontë, y Eugenia Grandet (¿por qué no: Eugenie Grandet?), de Honoré de Balzac.

¿Y esto?, me pregunto. La respuesta, en la carta adjunta.

«”Tiempo de clásicos”, nueva colección en Ediciones Siruela», pone, dedicada a grandes obras de todos los tiempos, prologadas por grandes autores contemporáneos en los que estos libros han dejado huella. Así, la señora Grandet nos llega prologada por Vargas Llosa; y en las Cumbres ha aposentado sus reales prologuistas, Alejandro Gándara.

Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos, prologado por Carmen Boullosa; y Las palmeras salvajes, de William Faulkner, con prólogo de Menchu Gutiérrez. Y más adelante, Cuentos, de Fiódor M. Dostoievski, con prólogo de Juan Villoro; y Las aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain, prologado de José María Merino.

Pues eso.

Mesa de novedades

En este Escaparate: Bombones de licor, de Ángela Labordeta, y Cuentos de San Cayetano, de José Antonio Labordeta (ambos en Xordica editorial); Harry, revisado, de Mark Sarvas (Libros del Silencio); Hotel Chelsea Manhattan, de Joe Ambrose (Libertos Editorial); Plinio. Todos los cuentos, de Francisco García Pavón (Rey Lear); y Un lugar en el parque, de Julia Otxoa (Alberdania).

Acuse de recibo


Corona de flores
Javier Calvo
Mondadori

1877. Barcelona vive un momento de calma relativa dentro de un siglo plagado de turbulencias sociales, pero una nueva amenaza se cierne sobre sus habitantes: El Asesino de la Esperanza. El inspector Semproni De Paula y Menelaus Roca, anatomista agorafóbico y fotofóbico con un pasado de locura homicida, serán los encargados de desvelar el misterio que esconde este nuevo sádico que deambula por la ciudad.

 


Pierre y Jean
Guy de Maupassant
Traducción de Pedro Darnell Gascou
Veintisiete letras

El viejo Roland, joyero jubilado, se retira junto a su esposa a Le Havre, hasta donde acuden sus hijos, Pierre y Jean, recién licenciados de sus estudios en París, uno médico, el otro abogado, para disfrutar de las vacaciones y planear su futuro. La armonía de la que disfruta este hogar, frecuentado por una jovencísima viuda con quien comparten excursiones, almuerzos y paseos por los alrededores, se verá sacudido por la llegada de una misteriosa herencia que recae en uno de los hermanos.


El justo
Helene Uri
Maeva

Karsten Wigg acaba de fallecer y sólo seis personas acuden a su funeral. La persona que parece lamentar más amargamente su muerte es Edvard Fisbakke, fiscal del Estado; el hombre que, años atrás, condenó a Wigg a dos años de cárcel por supuesta agresión sexual. Si Fisbakke se dedicó con tanto empeño a la lucha contra este tipo de delitos es porque quedó profundamente marcado por un episodio de su propia infancia.


Caballos salvajes
Jeannette Walls
Suma

Caballos salvajes nos descubre los orígenes de la disfuncional familia Walls. Si en El castillo de cristal los niños nos conmovieron con su fortaleza y sus ganas de vivir, en esta precuela será Lily Casey Smith, su abuela, la que nos brinde su tenacidad y perseverancia ante las dificultades que atravesó en el camino de su vida.

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