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Sara Orúe

El requerimiento

Mjahs cnu laoifn c mujan zjdiwyf….

―Para, para. ¿Qué dices?

Lkajd mhgsyf mnksjuyfb mnxciauytgef jhcgf…


―Por todos los dioses, amiga, descruza los dedos, que no se entiende nada de lo que escribes.
―Ains Julieta, si es que los tengo cruzados desde que recibí el requerimiento de Hacienda.
Jesús, Jesús, Jesús.

Pues sí. Finalmente, fui con Tío Ra a buscar el certificado de Hacienda que había recibido y, horror, era un requerimiento sobre la declaración de la renta del año 2006.

―¿Y?

Y he tenido que recopilar tanta documentación, rebuscar tantos papeles y conseguir tantos duplicados que casi no he podido hacer otra cosa.

―Por eso no escribiste la semana pasada.

Entre el trabajo, el requerimiento y el acojone, oyes, ni dormir podía. Qué estrés.

―Y nos lo vas a contar todo.
―Aunque no os interese…
―Yo prefería hablar de las nuevas fotos oficiales de los príncipes…

Ajajá, los príncipes. Esos que no hacen declaración de renta.

―… de cómo me recuerda Felipe a esos recortables con los que jugábamos de pequeñas, ahora de marinero, ahora de capitán general, ahora de paisano…


De la portada de El Mundo

Yo sí la hago. Cada año. Y siempre sin decir mentiras. Y ahora Hacienda se confunde y me dice que no viví donde viví los años que digo que viví y que, para demostrar que hice lo que ellos dicen que no hice, les lleve, menos fotos de las reuniones de la comunidad de vecinos, de todo.

―¿Y doña Letizia? Con su naricita respingona nueva, su enérgico y cuadrado mentón nuevo, su traje de chaqueta nuevo igualito a todos sus otros trajes de chaqueta…nuevos…

Y me piden que justifique por qué me cambié de casa la última vez que lo hice. ¿Lo puedes creer? Pues porque me lo pedía el cuerpo. Bueno, y porque los otros dos cuerpos que se unieron a  mi vida no cabían en mi monísimo apartamento de soltera.

―Que de tan guapa que esta la principesa, se diría que el príncipe ha cambiado de consorte desde las fotos anteriores.

Y todo esto aderezado de ese lenguaje extraño que usan las administraciones y esa simpatía natural que tienen algunos funcionarios.


―Que yo me pregunto si las nuevas fotos quieren decir que ella ya ha terminado de operarse. Porque, con lo solidarios que son, y la crisis que estamos viviendo, no creo yo que se hayan hecho fotos para que ella siga cambiando de cara y haya que hacer otras dentro de un año, ¿no? Que a mí no me da el presupuesto.

Porque el inicio fue fenomenal, me citaban para una fecha anterior al día de recepción del certificado. Luego cuando llamé me dijeron que eso no importaba, que la cita salía en las cartas pero nadie le hacía caso. Y yo, que ya estaba temblando, me puse a temblar más fuerte.

―Y a él, no sé, para mí que le han pasado el fotoshop, porque se ve más lustroso de lo normal.

Yo ya he presentado todo lo que me pedían, pero me han dicho que ya me dirán algo, no se sabe cuando, o no, que si no me dicen nada es que todo está bien. Cuánta incertidumbre.

―Y todo porque a él lo han ascendido. Que yo me digo a mí misma,  sin ánimo de ofender, ¿qué habrá hecho este hombre para que le asciendan? Porque mucha fragata no le veo yo que maneje…

¿Lo peor? Dos cosas, que me he dado cuenta de lo desordenado que tengo yo todo esto del papelaje, facturas, recibos, hipotecas y esas cosas que dan tanta pereza.

―Eso sí, suerte tiene. Este año que están despidiendo a todo quisqui, mira tú, a él lo han ascendido. Y seguro que le han subido el sueldo ¿no piensas,  amiga?

Y la otra que ya he empezado a recopilar la documentación para la renta 2010. Ufff, qué mandra.

―¿Amiga? ¿Me estás escuchando?
―Mmmmm…. No, lo cierto es que no.
―Casi mejor.




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