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El mirón impaciente

Eduardo Nabal

La extraña familia


He aquí un aplicado remake del filme del mismo título que dio a conocer a la directora danesa Susanne Bier al público internacional. Dirigido por el irlandés Jim Sheridan –experto en retratar algunos de los aspectos menos amables su país de origen–, Brothers es un filme resuelto con gran oficio e interpretado con intensidad, pero que no aporta gran cosa a la historia en que se basa, con ecos de La Odisea de Homero.

Sheridan retrata un sector de la sociedad estadounidense y su forma de dar la espalda a las secuelas humanas de los conflictos bélicos apoyándose en el devenir de unos pocos personajes insertos en un núcleo familiar tradicional sacudido por la desaparición del capitán Sam Cahill (Tobey Maguire) cuyo lugar es ocupado por su hermano pequeño Tommy (Jake Gyllenhaal), la oveja negra del clan, un hombre algo desorientado y con problemas con el alcohol, la identidad y la ley.

Sheridan se pliega a algunas convenciones del drama hollywoodiense, pero sabe sacar el máximo partido de sus tres intérpretes, particularmente de Tobey Maguire –que da el salto hacia la madurez interpretativa– y de la siempre espléndida Nathalie Portman, como la abatida y confusa esposa de éste. En cualquier caso, a pesa de su cuidada fotografía, y su manera de dosificar el drama y la ironía, Hermanos no aporta gran cosa al género en que se inscribe aunque el director sabe mover los hilos de la historia con una efectividad envidiable hasta conducirnos a un final nada tranquilizador.

Porque éste es el trabajo de un director que mira con cierto extrañamiento la incomunicación, las relaciones de pareja y el patriotismo de la sociedad estadounidense pero plantea más interrogantes que respuestas. Brillante en sus secuencias intimistas, algo tentado por el efectismo en los momentos más crudos, resulta un filme construido con rigor casi matemático para lograr una extraña desazón en un espectador que asiste al lado oscuro de los valores más sagrados de un mundo en el que priman la mentira y el fingimiento No puede decirse que se trate de una gran película, pero destaca por la naturalidad con la que retrata las flaquezas de tres personajes superados por las circunstancias. El director, que se ve limitado por las servidumbres de seducir al gran público, lo hace al menos con sobriedad en la puesta en imágenes y con cierto coraje.




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