Secciones:

Boletín de novedades

Reciba nuestro Divertín de manera regular y gratuita.
Su e-mail

¡Web seleccionada entre las mejores!

El prado eléctrico

Fernando P. Fuenteamor

Tras las huellas del señor Lehmann


451 Editores nos presenta la primera obra de Sven Regener (Bremen 1961), un músico alemán, líder de una banda de culto en su país natal, Elements of crime. (Me he tomado la molestia de escuchar alguna de sus canciones a través de YouTube y todas me han sonado a música de pub en directo, es decir, sin el más mínimo interés, pero que reproducen cierta atmósfera lúdica y cervecera muy del gusto germano. Tal vez su éxito estribe en la ¿calidad? de sus letras pero mi nulo conocimiento del alemán me impide opinar sobre ellas, dicho sea en honor a la verdad; así que tal vez me equivoque en mis apreciaciones.)

Pero vayamos a lo que nos interesa: la novela. Titulada Cómo ser el señor Lehmann, fue publicada hace nueve años en Alemania e inmediatamente conoció un gran éxito de ventas, fue traducida a numerosas lenguas y se hizo una versión cinematográfica con guión del propio autor. La película no se ha se estrenado en España y a pesar de su paso por el festival de Sevilla, dónde no levantó ningún entusiasmo, me temo que nunca aparecerá por nuestras pantallas.

¿Y quién es este señor Lehmann del título? Pues un pringadillo a punto de cumplir la treintena que pulula por el Berlín de mil novecientos ochenta y nueve y que sobrevive trabajando de camarero en bares de la zona de Kreutzberg. No es un mal tipo, tal vez todo lo contrario: amigo de sus amigos, sobre todo de Karl ─otro camata con ambiciones artísticas de escultor─; cumplidor en su trabajo y con sus compañeros, y que cuando se enamora lo hace a conciencia. Un personaje, en fin, diseñado como un anti-héroe y que rápidamente empatiza con el lector. De él, de su entorno y de sus idas y venidas por un Berlín convertido en mapa por cuya geografía se mueve el protagonista, se sirve el autor para describirnos los meses inmediatamente anteriores a la caída del muro. Sin embargo, no creo que el fin de Regener fuera escribir una novela testimonial o generacional en el sentido de ser el reflejo de una clase social en un momento histórico determinado, sino más bien el de dibujar un fresco urbano donde los personajes representan las actitudes, valores, sueños de un cierto espectro urbano muy concreto, todo ello aderezado con referencias culturales, costumbristas y geográficas de ese periodo de la historia de la ciudad.

La novela se centra sobre todo en el paso a la madurez de Frank, al que los amigos y compañeros llaman señor Lehmann por estar a punto de cumplir los treinta. Y este rito de pasaje está descrito con un notable y socarrón sentido del humor, y presentado a través de unos diálogos brillantes llenos de sardónica ironía que hacen de su lectura un placer adicional: conversaciones de bar, con la familia, con su enamorada, con su jefe, o sobre asuntos que parecen intranscendentes pero que en realidad nos van dando las claves vitales y de pensamiento del protagonista, que oscilan entre seguir con la forma de vida que ha llevado hasta el presente ─pasota y nihilista a su manera─ y la necesidad de un cambio, de una asunción de ciertas responsabilidades consigo mismo y con la sociedad.

De esta forma, Cómo ser el señor Lehmann se convierte en una lectura recomendable por su ligereza y fluidez, que, posiblemente, era lo que su autor únicamente buscaba. Y no es poco.




Archivo histórico