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El mirón impaciente

Eduardo Nabal

El político y su fantasma


He aquí una buena muestra de la excelente salud del cine de uno de los realizadores europeos más significativos: Roman Polanski, director de carrera algo irregular.

El cineasta de La semilla del diablo o Tess construye aquí una impecable historia de suspense en la que otro personaje “aparentemente anodino” se ve superado por las circunstancias y envuelto en un mundo de pesadilla. El escritor es la historia de un individuo parcialmente fracasado —encarnado con sobriedad algo aséptica por Ewan McGregor— que encuentra una oportunidad de oro al poder escribir una autobiografía para el antiguo primer ministro británico, Adam Lang (Pierce Brosan).

Dosificando bien los momentos más tensos y cuidando al máximo la relación de los personajes con los espacios y los objetos, el relato de Polanski nos acerca a la historia de un hombre que se ve superado por los acontecimientos y ; que en su andadura descubre los trapos sucios de la vida pública y privada del “gran hombre” para el que trabaja.

Coherente con el resto de la filmografía de su director, The Gosth Writer es una historia sombría, irónica, pesimista, ácida y llena de humor negro. Polanski no sólo nos lleva por los senderos del suspense con notable habilidad sino que también hurga en la vinculación del gobierno laborista de Tony Blair con los aspectos más sucios de la política exterior estadounidense. En este sentido, la película se hace un poco molesta al mezclar realidad y ficción, chistes privados, datos tomados de la historia europea reciente y otros novelados con habilidad por el guionista y autor de la novela, Robert Harris.

Como en otros filmes de Polanski, tenemos un protagonista absoluto inserto en un entorno asfixiante e hipócrita y que, en esta ocasión, trata inútilmente de mantenerse al margen de las implicaciones políticas y morales de su trabajo. De nuevo los secundarios son amenazadores y se ven algo ridiculizados para enfatizar la soledad de un personaje que debe atar cabos y seguir fielmente en su empresa a pesar del riesgo que ello conlleva.

Exquisitamente fotografiada y acompañada de una banda sonora que nos recuerda a los acordes del cine de Hitchcock, El escritor opta por el cine de acción y el suspense a la antigua usanza utilizando a la vez algunos materiales de rabiosa actualidad.




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