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El mirón impaciente

Eduardo Nabal

Pájaros de papel


El más que digno debut en el largometraje del polifacético Emilio Aragón. Nos presenta la historia de una compañía de variedades en la España de los años cuarenta, que huye de los recuerdos, las heridas y la sombra del franquismo.

Aragón demuestra que conoce los secretos del lenguaje cinematográfico al dotar de ritmo y vitalidad a un relato algo tentado por la retórica y el sentimentalismo. La historia de Jorge del Pino (Imanol Arias), Enrique (Lluís Homar) y sus compañeros es una historia de comediantes con un transfondo sociopolítico importante y con una cuidada puesta en imágenes que dosifican humor, ternura, dolor, tensión e intimismo.

Tal vez no es un gran filme, pero es sin duda un hermoso filme, que se ve con agrado y no descuida ningún detalle en la puesta en escena. No obstante la película flaquea en algunos puntos como la elección del protagonista (un Imanol Arias algo envarado en el papel de un hombre hosco y atormentado) y un guión que desfallece cuando intenta llevar su historia hacia la trascendencia y el cine de suspense.

Podemos decir, pues, que Pájaros de papel se sostiene gracias a una dirección inteligente, a la contención de Homar, al encanto de Carmen Machi, al esfuerzo de los secundarios y a la mezcla de humor y dramatismo. Una hermosa fotografía de Sergio Burman arropa un relato sobre el hambre, el miedo y la necesidad de sobrevivir, e incluso hacer reír, en un país devastado por el totalitarismo. Aragón, a pesar de su aparatoso final y de su sentimental epílogo, no se atreve a llevar hasta sus últimas consecuencias su denuncia y reduce a la caricatura a algunos de sus secundarios, lo que no impide que estemos ante una grata sorpresa en el cine español del año.

Las relaciones entre los personajes y los números musicales logran más de un momento de brillantez, a pesar de algunos diálogos afectados y de la incierta química entre Arias y Miguel (Roger Príncep), el niño protagonista. Podemos disfrutar con la vida interior que, gracias a un montaje ágil y unos deliciosos números musicales, transmiten estos cómicos en continuos apuros luchando por la dignidad dentro un país sumido en el temor. Algunos encontrarán cierta blandura en el retrato que hace Aragón de un momento histórico doloroso, pero Pájaros de papel sobresale sobre otros que han tocado el mismo tema gracias a la sinceridad, el humanismo y a una dirección de una habilidad encomiable.




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