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Lustros de antigüedad


Lengua de Trapo es una de esas editoriales que forman parte de nuestro paisaje librero y libresco, y siempre que una pensaba en ella, imaginaba a Pote Huerta descubriendo nuevos talentos (sus hallazgos fecundan su propio catálogo y los de tantas otras que supieron apreciar su olfato) y planeando nuevos títulos.

Pero Pote decidió que la vida, además de escrita y leída, merecía ser pintada, y abandonó el barco (a medias: con una opción de regreso, sistema similar al que, si no me equivoco, utilizó hace años la gente de Tusquets cuando pensó que no sería mala cosa colocar el sello en un megagrupo). La casa quedó en manos de un equipo que trabaja con los mismos objetivos que cuando fue creada, hace ya casi 15 años: dar a conocer un tipo de literatura que quizá no tenga cabida en catálogos tradicionales, partiendo de la irreverencia y sabiendo combinar nuevos autores con los que ya no lo son tanto. Por ejemplo, el Premio Lengua de Trapo de este año lo ha ganado Guillermo Aguirre con una novela, Electrónica para Clara, que fue escrita cuando el autor contaba con 22 años; y a la vez sacarán en un mismo libro, con prólogo de Fogwill, todos los cuentos de Kjell Askildsen, que ya tiene 81 años.

Su intención, me cuentan, no es la de deformar el catálogo ya publicado, sino enriquecerlo con nuevas propuestas. Y seguir creciendo: han abierto la marca en Argentina, donde ya trabajan con autores de allí;  tantean la posibilidad de abrir alguna nueva colección basada en la música; y seguirán apostando por el ensayo, publicando a nacionales como hacen en narrativa desde siempre…

Me dicen que piensan organizar una fiesta en junio, para dar cuenta al mundo de planes y novedades. Desde ya, confirmo mi asistencia.

Recién llegada


Los proyectos editoriales abundan, ustedes lo saben bien. Otro ejemplo: Alrevés, puesta en marcha hace unos meses por Grigori Dolz, Marc Pitarch (gerente), Roger Clanchet (redactor), Josep Forment (director editorial) e Ilya Pérdigo (director comercial). Lectores todos y —lo dicen ellos— un poco chiflados.

En este 2010 van a publicar entre 12 y 15 novedades, casi todas ellas firmadas por autores de aquí, ya sea en catalán o en castellano, y aunque no piensan crear colecciones, sí apuestan fuerte por la novela negra. Y por un autor: Julián Ibáñez, del que ya han publicado dos libros y sacarán uno más en 2011. De  hecho, aspiran a contratar autores siempre por dos o tres novelas.

Dicen que van a ser muy pacientes. «Hay que evitar al máximo posible la necesidad de inmediatez ya que ello sólo lleva al desespero y a la hastiosa necesidad de facturación. De esta necesidad epidémica también sé yo un poco», me comenta Dolz, escarmentado tras alguna aventura anterior. ¿Cómo podrán aguantar si los lectores tardan en llegar? «Nuestro plan de negocios contempla que al principio los resultados no acompañarán todo lo que uno desearía —me explica—. En otras palabras, contemplamos unos resultados poco favorables inicialmente ya que debemos implantar nuestra marca y nuestros autores primero.»

La tarea es ardua. Y en el camino, aprenden equivocándose. Cita su web, que han debido rehacer, como uno de esos errores iniciales. Y si le preguntas qué han aprendido en estos meses de rodaje, contesta: «A trabajar mejor como equipo y a establecer buenas relaciones comerciales tanto con proveedores como con clientes»

Por lo demás, andan metidos de lleno en la digitalización de sus obras, convencidos como están de que «empezar ahora es la mejor opción. Dejarlo para más tarde es retrasar lo inevitable».

Siempre nos quedará...

Vengo de un provechoso y largo fin de semana en París, capital que fue de tantas cosas. Entre ellas, del libro. Y he de decir que, si bien ése es un título que otras le han disputado e incluso le han arrebatado, la ciudad luz sigue siendo una referencia indispensable, un oasis para los amantes de ese antiguo y extrañamente perfecto artefacto llamado libro. Déjenme que les ponga algunos ejemplos…

Viernes por la noche, en lo que aquí es horario de máxima audiencia, la televisión estatal France2 apuesta por Vous aurez le dernier mot !.... un programa presentado por Franz Olivier Gisbert, dedicado a los libros y que lejos de rehuir el debate y la confrontación, los fomenta.

Y en las calles… Quienes las han paseado saben que estas librerías son monumentos. Shakespeare and Company recibe tantos visitantes como algunos museos, e incluso puede que más…


L’Écume des pages, en el (hay que reconocerlo) aún muy, pero cada día menos literario Boulevard de Saint Germain des Près, homenajeaba Al recién desaparecido Miguel Delibes


No muy lejos de ahí, The Conran Shop demuestra que las portadas de los libros pueden servir para decorar las paredes, o beberse un café con leche. Mejor un té, que tienda y libros son británicos…


En el metro (y en los autobuses, y en las marquesinas). Folio anuncia su unión de conveniencias con Nintendo: 100 clásicos en tu bolsillo.


Y al otro lado del río, los de la librería Les Mots à la bouche hacen unas risas con esto de las portadas repetidas: para que ningún listo como yo presuma de haberlas pillado, las colocan juntas. Una, la de la izquierda, luce un cuadro de Hyppolite Flandrin, Jeune homme nu assis sur le bord de la mer (1836). Las de la derecha, una fotografía firmada en 1900 por el Barón Whilheim von Gloeden.


¿Os habéis asomado al escaparate?

Las novedades: Escalas melografiadas por su autor, de César Vallejo, con prólogo de Patricia de Souza (Barataria); El afinador de habitaciones, de Celso Castro, recomendado por Enrique Vilá-Matas, y Elisa y Marcela: más allá de los hombres, de Narciso de Gabriel, glosado por Manuel Rivas (Libros del Silencio); La fragilidad de la porcelana, de Enrique Mochales (Alberdania); Las vírgenes del desierto, de José Vicente Pascual (Ediciones Traspiés); y El fotógrafo, de Óscar Palazón (JP Libros - Juntando Palabras).

Acuse de recibo


La krakatita. Una fantasía nuclear
Karel Capek
Traducción de Patricia Gonzalo de Jesús
El olivo azul

Novela escrita en 1924 e inédita hasta ahora en español, advertencia sobre los peligros de la ciencia y la tecnología modernas, es una de las mayores obras antiutópicas de Capek, y su influencia resulta todavía hoy perdurable en la cultura popular contemporánea. «El Hombre jamás será esclavizado por las máquinas si al hombre que maneja las máquinas se le paga lo bastante bien.» (Karel Capek).


El hipnotista
Lars Kepler
Planeta

Estocolmo. Una familia es asesinada. El único superviviente de la masacre es Josef, el hijo de la familia que tiene sólo 15 años. También sobrevive Evelyn, su hermana mayor, que se ha salvado porque vive en una casa en el campo. Erik Maria Bark es médico e hipnotizador. La noche del asesinato el comisario Joona Linna, encargado de la investigación, le llama para que someta a Josef a una sesión de hipnotismo en el hospital de Estocolmo, donde está ingresado. Unos días más tarde el hijo de Erik Maria Bark, Benjamin, es secuestrado de su propia cama. Erik emprenderá la búsqueda de su hijo junto a Linna, Simone, su mujer y su suegro Kennet Sträng... Juntos intentarán resolver estos dos misterios...


El regreso imaginario
Atiq Rahimi
Traducción de Purificación Meseguer
Demipage 

Cuando regresó a Kabul por primera vez después de veinte años, Atiq descubrió una ciudad y un país destruidos por la guerra. Los fotografió y los escribió. El regreso imaginario es el libro que hizo con esas imágenes y esos textos. Las fotos, con efectos velados, dejan distinguir extraordinariamente bien la tristeza y la nostalgia que se amparan del viajero cuyo pasado y presente se entrelazan cruelmente.


ABCdario
Antonio Ventura / Noemí Villamuza
Nórdica 

Este libro es el resultado de tres años de trabajo entre Antonio Ventura y Noemí Villamuza: un espectacular abecedario para todas las edades.

«Estaba obsesionado con aquellas breves composiciones ilustradas de forma tan espléndida con ese rojo tan magníficamente dispuesto. Un diálogo perfecto entre texto e ilustración.» Daniel Nesquens

Y una cosa más...

Vuelvo a París, y a su libromanía. En el restaurante La Marotte, traen la dolorosa en una suerte de libro cuyos autores son los cocineros, el título La cuenta y la editorial, Les Éditions de la Table. Y encima, el pot au feu estaba para chuparse los dedos.





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