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Los viajes

de Sara Gutiérrez

De Pamukkale a Bodrum, pasando por Afrodisias, Priene y Mileto

OTROS DESTINOS 

Con 1.143 kilómetros en el cuentaídem cogemos a las nueve de la mañana el camino de Denizli. Vemos la desviación a la cueva de Kaklik (31 km), esa en la que hay travertino rojo y el día anterior no habíamos conseguido localizar, pero pasamos de largo. Vamos a Afrodisias por Tavas.

De Denizli a la desviación a Tavas subimos un puerto cubierto de pinos, igual que todos los montes que vemos alrededor, por una carretera de hasta seis carriles, siempre con uno común para adelantar.

Entre Tavas y Afrodisias todo está verde, excepto los pelados picos pétreos que nos vigilan desde la derecha. En las carreteras comarcales, muchos R12 y Ladas; en las autovías, Mercedes y BMW, también algún Porsche. En todas partes, mucho Renault y Fiat.

Afrodisias


Sebasteion (Afrodisias)

Recorrimos el activo yacimiento de Afrodisias (entrada: 8 YL), que cuenta con baños (0,5 YL), café y tienda de recuerdos, en poco más de hora y media.

Gracias a las labores de reconstrucción pudimos maravillarnos con la puerta que precede al Templo de Afrodisia, el Tetrapilono, como algún día otros lo harán con el Sebasteion. El Tetrapilono fue reconstruido a principios de los noventa, las paredes del Sebasteion están siendo alzadas de nuevo ahora con réplicas de los antiguos paneles cuyos relieves representaban diferentes pueblos del imperio, mitos y héroes; los originales pueden verse en el Museo del recinto.


Tetrapilono (dcha) con el Templo de Afrodita (izda)


Afrodita

Al mismo tiempo, se están llevando a cabo necesarias labores de limpieza: por ejemplo, el Ágora norte, la plaza más importante de la ciudad, aún permanece oculta bajo la hierba.

En el Museo, que expone como digo paneles del Sebasteion, preguntamos por algún responsable del yacimiento y el guarda nos llevó a ver la estatua de Afrodita, en la zona de restauraciones y estudio del Museo. No conseguimos localizar a nadie, pero el malentendido valió la pena.


Paneles del Sebasteion (Museo de Afrodisias)

En Kösk, en la mano contraria a la dirección por la que vamos, una hilera de restaurantes con chorros de agua para que los coches se refresquen nos invita a comer; allí mismo hay una rotonda, así que no lo dudamos y aparcamos en el primer bar cuyo guardacoches nos hace señas, Ügur.

Imposible aclararnos con el menú, así que pedimos lo que sabemos: berenjena, yogur especiado, pincho moruno y albóndigas a la parrilla, más agua, café turco y té (32 YL). Poco a poco van llegando grupos de hombres, posiblemente de negocios, y vemos que el plato de la casa es cordero al horno. Tarde para probarlo, otra vez será.


Entremeses - Albóndigas - Siç kebab

El aparcacoches nos ha lavado la luna delantera, le damos 2 YL de propina y le aseguramos que volveremos dentro de algunos años.

Priene


Teatro (Priene)

A la salida de Aydin tomamos una autopista (1,75 YL) que no viene en nuestro mapa de carreteras pero que al parecer lleva hacia Söke, referencia para Priene, aunque tenemos que salir de ella mucho antes de llegar a nuestro destino.

Atraídas por los tacos que, según nuestra guía, conserva el Stadium y los grafitis milenarios de los escolares en los muros bajos del Gimnasium, subimos la cuesta que separa Priene (entrada: 3 Yl) del aparcamiento (2 YL) bebiendo agua y echándonos cremas.

Lo primero que encontramos es el pequeño teatro (5.000 plazas) con asientos en primera fila para las personalidades.

Los aros de las columnas caídas del Templo de Atenea se esparcen dando al conjunto, sin vigilancia y tomado por enormes pinos cargados de piñas, el aspecto de un enclave arqueológico semivirgen.


Templo de Atenas (Priene)


Bouleuterion (Priene)

El Bouleuterion parece mucho más pequeño de lo que cabría esperar por su capacidad (640 delegados); conserva intacto el altar de ofrendas.

Las calzadas de acceso y salida de la ciudad están en perfecto estado, y aún es posible hacerse una idea de cómo eran las tiendas situadas a un lado del ágora; sin embargo, llegar al Stadium y al gimnasio (nuestros objetivos primeros en Priane) resulta una misión imposible. Desde las alturas en las que se asienta la ciudad, ambas estructuras se ven cubiertas por la hierba, y con la que está cayendo (cerca de 40º C) el camino por la ería se nos antoja demasiado costoso. Desistimos.

Mileto


Mezquita Ilyas Bey (Mileto)

Ya pasábamos de largo por Mileto cuando leímos que en medio de las ruinas se hallaba una mezquita de 1403 interesante por considerarse precursora del külliye otomano (tipo de construcción del siglo XVI que combinaba las instalaciones residenciales con las de culto).

El conjunto de antigua mezquita y su medersa anexa está en restauración, y aunque un cartel rezaba que estaba prohibido el paso, lo visitamos sin que nadie de los muchos guardianes que pululaban por allí nos dijera nada. También es cierto que podíamos habernos ahorrado la parada o simplemente habernos conformado con contemplar el teatro, que se ve desde la carretera, y las ruinas de lo que fuera unos baños enormes, las termas de Faustina. (Entrada: 3 YL).

Altinkum – Dídima – Yenhisar – Bodrum


Templo de Apolo (Dídima)

Creyendo que Altinkum era una paradisíaca bahía de arena, nos alejamos de la carretera a Bodrum (nuestro destino planificado para este día) con el fin de hacer noche allí.

Pasamos de largo por Dídima, cuyo Templo de Apolo ha quedado atrapado en medio del pueblo, separado por una valla en curva de la calle-carretera.

Incapaces de discernir entre Yenhisar y Altinkum, después de acercarnos al mar y alejarnos de él entre desordenados edificios de apartamentos y pequeños hoteles, decidimos retomar la idea original y acercarnos a Bodrum a dormir.

En el camino de vuelta hacia la carretera principal, fotografiamos un cinematográfico aqua park y el Templo de Apolo de Dídima que antes habíamos visto desde el coche.


Aqua Parc - Dídima


Lago de Bafa

Bordeamos con atención el Lago de Bafa para disfrutar las espectaculares vistas que nos anuncian la guía y el mapa de carreteras, donde la que vamos rodando está marcada como carretera panorámica; sin embargo, a pesar de que está atardeciendo, no nos resulta especialmente espectacular.

Tratamos de hospedarnos antes de entrar en Bodrum pero no vemos más que un camping al que no podemos acceder, porque pasamos de largo y no podemos dar la vuelta: la carretera de cuatro carriles por la que vamos tiene mediana de cemento.

Una vez en Bodrum, nos dirigimos hacia el puerto (Liman), que resulta ser una animada calle de dirección única que nos saca de la ciudad avanzando entre barcos y restaurantes. Continuamos en la esperanza de localizar un hotel sobre la playa pero caemos en un especie de feria cutrefacta con música a todo volumen; seguimos avanzando y nos desorientamos, no conseguimos retomar el camino de vuelta a Bodrum, todos los carteles indican Bodrum, en todas las direcciones. Pedimos habitación en el primer hotel que vemos cerca de una playa aunque su nombre, Kassandra, nos hace temernos lo peor.

La habitación nos cuesta 140 YL, y nos piden que paguemos por adelantado. Salimos a cenar y no hay alrededor más que un restaurante cargado de precios. Volvemos al bar al aire libre del hotel y cenamos dos hamburguesas que hacen gruesas las de cualquier cadena de Fast Food. El camarero, chistoso como la mayoría, nos habla en italiano y baila con el pop turco que nos están largando. Nuestra cerveza nocturna nos empuja a la cama, a pesar del atractivo de los pufs tirados sobre el césped.

En la habitación no funciona el aire acondicionado, abrimos la ventanas; no funciona la televisión, da igual; no funcionan los enchufes, llamamos a recepción (necesitamos recargar la cámara, el teléfono y el ordenador). Nos mandan al de mantenimiento que ni corto ni perezoso desmonta el aparato de aire acondicionado. Desesperadas llamamos otra vez a recepción. Se suma a la fiesta el de seguridad, y el de mantenimiento le pide herramientas (o eso interpretamos) para desmontar los enchufes. Cansadas como estamos, llamamos de nuevo al recepcionista (se había enrollado con el cuento de que había trabajado en la región de Orleáns en Francia y que nunca se habían alojado españoles en el hotel) y le pedimos que nos cambie de habitación. A media noche, trasladamos los trastos de un edificio a otro, sin ascensor, la escalera hasta la primera planta se hace eterna. Enchufamos todo lo enchufable y caemos rendidas.   

La mayoría de las fotos las hizo Eva Orúe; el resto, yo misma.

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Preparación del viaje
Estambul (I): Aterrizaje, primeras impresiones (la gente, la Mezquita Azul, Santa Sofía...)
Estambul (II): Sultanahmet y El Serrallo
Kumkapi, Bazares y Eminonu
Beyoglú, Museo de Arte Moderno, Palacio Dolmabahçe y Mezquita Sakirin
El Bósforo y el Cuerno de oro
Bursa - Assos
De Assos a Çesme, pasando por Yenifoça
Çesme – Selçuk – Éfeso – Pamukkale
Pamukkale
Afrodisias, Priene y Mileto
Bodrum, Datça, Ölü Deniz
Letoon, Xantos, Patara, Kas, Üçagiz, Demre, Myra, Olimpos y Phaselis
Antalya - Konya - Uçhisar
Capadocia

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