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Errata

Evaristo Aguirre

Superhéroes de toda condición

Resulta que el primer ejemplar del cómic que tenía una aventura de Superman, aparecido allá por 1938, se vendió el otro día por un millón de dólares; y al cabo de un par de días, se subasta el primero de Batman, de 1939, y alguien paga un poco más. Son dos dibujos, los de las portadas de estos tebeos, que me gustan mucho, sobre todo el de Superman (quizá porque los he visto muchas veces, porque los tengo asociados a la historia del cómic, porque forman parte de mi educación estética, iconográfica…).



Puede que los superhéroes estén condenados a competir entre ellos eternamente, que tengan que demostrar que son mejores que el otro (o los otros) incluso en las cotizaciones de las revistas que les daban vida. Además, pensando en los años en los que empezaron a proteger al mundo, cuánto bueno hubieran hecho dejando Metrópoli o Gotam City por unos días y habiendo ido a Berlín o a Burgos o a Moscú a darles su merecido a los villanos que en aquellas urbes imponían sus maldades… Resulta imposible (me resulta imposible, mejor dicho) no dejarse llevar por las posibilidades de los súper poderes cuando te pones a hablar de estos tipos; es inevitable hacerse un superhéroe a medida, adecuado a los problemas y a las amenazas que ves alrededor. Qué tal uno capaz de desentrañar la ingeniería financiera; y otro defensor de mujeres vapuleadas (desde Algete hasta Ciudad Juárez); o aquel con un antídoto contra la estupidez aguda (uy, perdón, que al final había decidido no hacer mención a las entrevistas recientes del autor de las novelas esas ambientadas en el Siglo de Oro…).


El caso es que, como en todo, en el sector del superheroísmo hace falta una renovación. Es verdad que en la cuna de estos personajes, en el terreno del cómic, se ha dado, y se ha dado bien (Lobezno, por ejemplo), pero esto de Errata es una sección dedicada a la literatura y en el imaginario de una mayoría de escritores los superhéroes siguen siendo Superman, Batman y pocos más. Dándole vueltas a estas ideas (cuánto tiempo libre tiene este fulano, pensarán ustedes), me acordé de un libro que había metido en mis estanterías sin apenas haberlo hojeado: ¿Y ahora quién nos salva?, una colección de relatos de varios autores estadounidenses coordinada por Owen King (es hijo de Stephen) y John McNally, publicada en España por El Tercer Nombre con la traducción de María Alonso del Yerro. Aquí hay una veintena de historias relacionadas, más o menos, con superhéroes a los que se les ha dado una (más de una) vuelta de tuerca. Claro, hay un poco de todo, alguna idiotez y también narraciones buenas, ingeniosas, inteligentes. Les destaco dos, la de un niño de seis años que toma por superhéroe a un vecino de su barrio que evitó que un chaval fuera atropellado y la de la pareja de fuertes convicciones religiosas que crea un hogar de acogida para niños voladores (y pelirrojos…).

eaguirre@divertinajes.com




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