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Errata

Evaristo Aguirre

Teleliteratura

Desde hace un par de meses, en la televisión pública española (La 2) hay un nuevo programa dedicado a los libros. Se llama Página 2 y lo dirige y presenta Óscar López, un periodista especializado en esto de la información sobre literatura.

Es otro intento de hablar de libros en la tele, algo que nunca ha acabado de cuajar del todo. Parece que se pueden hacer programas más o menos inteligentes, tirando a amenos o, por lo menos, didácticos sobre casi cualquier asunto, desde cine hasta fútbol, pasando por música pop o clásica, por cocina, viajes y hasta fórmula 1; pero de libros… En un artículo en un diario, el escritor Juan Bonilla decía: “¿Por qué es tan difícil hacer un buen programa de literatura en televisión en prime time? La respuesta es simple: porque se pretende interesar a aquéllos a quienes no les interesan los libros, con lo que se consigue este misterioso milagro: espantar a los interesados en la literatura –como espantaría a los que saben inglés un cursillo televisivo que enseñase inglés– y no lograr interesar a los desinteresados, que siempre encontrarán a esa misma hora cualquier otra cosa que les interese en cualquier otro canal”.

Está empezando el programa; lo veo y les cuento.


El presentador va como de uniforme: en todas las emisiones viste una camisa negra con el nombre del programa. Quiere ser simpático –al menos, no es pedante ni va sobrado–, se dirige directamente al presunto espectador, y habla de la cuestión libresca con un desenfado y con una normalidad que, de primeras, resultan saludables, pero que caen en cierta liviandad. Solo tiene un problema este López, y es que le mete algunas pataditas al idioma (“a nivel de no sé qué…”) y utiliza demasiadas frases hechas y expresiones manidas (“eterno candidato al premio Nobel…”).

Se juega mucho con recursos de imagen y grafismo, con la lectura de párrafos de las obras de las que se habla, con localizaciones bonitas para las entrevistas. Es corto. Verlo no supone un gran esfuerzo para esos a los que no les interesa la literatura a los que aludía Bonilla. Y la música está muy bien elegida (bueno, por lo menos a mí me gusta).

Abren con un reportaje prescindible sobre el Premio Nadal, que ha ganado Francisco Casavella. Cuentan la trastienda del galardón, pero nada sobre la polémica a propósito de si estas cosas están amañadas y atadas y bien atadas en despachos de editoriales, no, dan por hechas las bondades del premio (habla el orgulloso editor) y nos cuentan el menú y detallitos así.

La entrevista con el ensayista José Antonio Marina es correcta. La verdad es que a este hombre debe de ser fácil entrevistarle, porque habla bien y parece estar convencido de tener las cosas muy claritas. De esta pieza sí puede decirse que anima a la lectura. Así como lo hace la intervención de la periodista Ana Blanco, quien recomienda el Estambul de Orhan Pamuk y Los girasoles ciegos de Alberto Méndez. Sus gustos coinciden con los de esta Errata, qué bien.

No han sido capaces de evitar la lista de libros más vendidos, una de las cosas más tontas de la información literaria. Como mucho, me interesa uno de los diez libros que se citan. Y aunque la presentan como una lista elaborada con independencia, etc., los títulos son los mismos que aparecen en las decenas de listas publicadas por los medios de comunicación más variados. Y hay sección de cine: ¿Por qué no hay sección de libros en las programas de cine? Pues porque no hace falta; y aquí tampoco. Y los espectadores preguntan y hay concursos de microrrelatos y de poesía.

La verdad es que, siguiendo el razonamiento de Bonilla, esta escasa media hora no espanta a los lectores habituales (tampoco creo que vayan a dejar lo que estén haciendo para ponerse delante de la televisión), pero no soy capaz de saber si puede enganchar a los que no les gusta leer. Si en los informativos se le diera a la literatura (y al arte y la música también) unos minutitos a diario, seguro que el efecto sería mejor. Vamos, digo yo que si se tratara a los libros como se trata cualquier otro material informativo, los espectadores sabrían qué títulos están a su disposición, quiénes los escriben, de qué van…




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