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Los viajes

de Sara Gutiérrez

Çesme – Selçuk – Éfeso – Pamukkale

OTROS DESTINOS 

Desayunamos más o menos lo de siempre: zumo de naranja de bote, queso fresco de cabra, una especie de mortadela, tomate, pepino, aceitunas verdes, aceitunas negras, huevo cocido, pan, sandía, melón, café con leche y un insulso bagel. Previamente nos habíamos dado un refrescante baño en ese tranquilo mar sin olas que es el Egeo. Sucísimo.

A las 10:00 estábamos en carretera, con el cuentakilómetros marcando 733. Volvimos hacia Izmir por la autopista (1,75 YL) para dirigirnos hacia Éfeso también por autopista (1,75 YL), la que lleva a Aydin.


Mezquita de Isa Bey (Selçuk)

Paramos en Selçuk creyendo que sólo había un par de cosas que ver, y resultó ser la base para la visita a Éfeso (a 3 km) y la casa de la Virgen María (a 8 km); los muy amantes de las ruinas y las leyendas pueden visitar también lo que queda del templo de Artemisa y la cueva de los Siete Durmientes respectivamente; para los de mi cuerda, esas son dos estaciones totalmente prescindibles.

Siguiendo los indicadores hacia la Iglesia de San Juan Evangelista, fuimos a dar a las puertas de la Fortaleza genovesa. Después de hacer una foto de su puerta bizantina, decidimos que no tenía mayor interés y caminamos hacia una mole próxima que creímos sería la Iglesia que buscábamos y resultó ser la Mezquita de Isa Bey, contemplamos su interesante fachada, en mármol con inscripciones, y echamos un ojo a las tiendas de bebidas y recuerdos instaladas en sus bajos.


Artermisa - Museo de Éfeso (Selçuk)

Después caminamos y caminamos, muertas de calor, hasta el Museo de Éfeso (entrada: 5 YL); por el camino, compramos agua en una pequeña tienda (0,50 YL) y entramos en la oficina de turismo, donde nos explicaron, en francés, cómo llegar al Museo y dónde estaba la Iglesia de San Juan: en el interior de la Fortaleza, tras la puerta bizantina.


Priapo - Museo de Éfeso - Selçuk

El de Éfeso es un museo pequeño pero muy interesante en el que destacan figuras procedentes de esta ciudad romana, como la de Príapo, esculturas del templo de Artemisa, y reconstrucciones de grandes fuentes, además de instrumentos médicos y otros utensilios.


Basilica de San Juan (Selçuk)

En la Iglesia de San Juan (entrada: 5 YL), adonde teníamos que volver en cualquier caso —habíamos dejado el coche, sin saberlo, en su aparcamiento—, se conservan algunas columnas y mosaicos, pero lo más destacable, aunque sea lo que peor se ve, son unos frescos protegidos por un cristal y una caseta de madera. Aun así, merece la pena acercarse a contemplarlos. Antes de meternos en el coche para ir a Éfeso compramos agua (2 YL un litro).


Teatro Mayor - Éfeso

A las ruinas de Éfeso se puede acceder desde cada uno de los extremos de la vía principal de la ciudad. Lo más cómodo: entrar por el acceso más elevado y salir por el inferior; lo más interesante: entrar y salir por abajo. (Aparcamiento: 5 YL; entrada: 20 YL; audioguía: 10 YL).

El paseo arbolado de la entrada (de abajo) resulta engañoso: apenas hay más sombras en todo recorrido y tampoco hay bares ni vendedores de agua. Al menos en agosto, es importantísimo entrar bien provisto de bebida y cremas solares.

Éfeso es un conjunto muy bien conservado en el que están teniendo lugar ambiciosas reconstrucciones.

Su Teatro Mayor es el escenario en el que San Juan se ganó, con su prédica contra la adoración a Artemisa, la expulsión de la ciudad.El paseo depara interesantes elementos: las letrinas públicas, una bancada corrida de retretes, en pleno centro de la ciudad; la entrada a la calle peatonal por la Puerta de Hércules; el Templo de Adriano.


Mingitorium - Templo de Adriano - Puerta de Hércules (Éfeso)

Pero lo realmente impresionante es la biblioteca, con fachada de dos plantas para una estancia de una única planta.


Biblioteca de Celso (Éfeso)

Y la restauración que están llevando a cabo de las lujosas casas de las terrazas próximas al Ágora: con financiación austriaca, se está recomponiendo un conjunto de siete casas de las que se aprecia perfectamente la distribución y decoración con mármoles, mosaicos y frescos (entrada: 15 YL).


Casas en terrazas (Éfeso)

Cuando llegamos a la salida superior, muy necesitadas de hidratación, salimos a comprar agua (2 YL litro y medio).

De vuelta al aparcamiento, antes de salir del recinto, nos acercamos a la Iglesia de la Virgen María, en la que tuvo lugar el Concilio de Éfeso. Lo que queda da idea únicamente de lo grande que fue.

En el Fast Food de la salida, matamos el gusanillo con un Pita roll doner, y desde allí leímos el curioso letrero de uno de los puestos del mercadillo permanente: “Auténticos relojes falsos” (sic).


Casa de la Virgen María

A toda mecha, porque ya se acercaban las cinco de la tarde (hora de cierre), nos fuimos a ver la casa en la que dicen que la Virgen María vivió sus últimos días. La diminuta vivienda está convertida en una capilla a la que se entra por una puerta y se sale por otra. No tiene más interés que el histórico o, tal vez, el religioso. En cualquier caso, merece la pena subir hasta ella aunque sólo sea el par de vistas que ofrece el camino: la de la Fortaleza genovesa circular y la del Teatro mayor de Éfeso.

En Artemisa, ruinas absolutas, ni nos bajamos del coche, decidimos que pasábamos de Kusadasi y su elogiada vida nocturna, y emprendíamos camino hacia Pamukkale.

A las afueras de Selçuk echamos gasolina y compramos agua (81,50 YL). De tarde en tarde, en la autovía (1,75 YL) por la que nos acercamos a Aydin, hay puestos de frutas, tomates y aceitunas. Desde Aydin, un rosario de ciudades de buen tamaño y verdes tierras cultivadas (maíz, frutales, etc.) nos llevan hacia Denizli por el valle del Menderes.

La cantidad de pensiones y hoteles que flanqueaban la carretera, y su animación, nos dieron la impresión de que Karahayit era el típico pueblo dormitorio de un atracción turística, pero no sabíamos a ciencia cierta si era el pueblo más cercano a Pamukkale o no. No obstante, decidimos no elegir alojamiento hasta que no viéramos las terrazas de travertino, y así fue como a pocos kilómetros, unos 7, y algunos nervios (estaba oscureciendo y no veíamos ninguna indicación), llegamos al pueblo de Pamukkale —que existe con tal nombre—, a los mismísimos pies de las terrazas, una mole blanca que simula un glaciar y que han bautizado como Castillo de algodón (Pamukkale).

Estuvimos tentadas de subir a verlas de noche, pero el cansancio pudo con nosotras y después de reservar habitación en el primer hotel en el que preguntamos (50 €, 105,5 YL la noche), Hal-tur, separado de ellas únicamente por la carretera, cenar en una terraza (pincho moruno de cordero, albóndigas a la plancha y yogur con pepino regado con dos cervezas Efes de ½ litro, 48 YL al contado), llamar a las respectivas familias, revisar el correo y darnos una ducha (las toallas pesan toneladas), caímos rendidas a pesar de la dureza de las camas (tenían una tabla bajo el colchón).


Pamukkale (noche)

La mayoría de las fotos las hizo Eva Orúe; el resto, yo misma.

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Preparación del viaje
Estambul (I): Aterrizaje, primeras impresiones (la gente, la Mezquita Azul, Santa Sofía...)
Estambul (II): Sultanahmet y El Serrallo
Kumkapi, Bazares y Eminonu
Beyoglú, Museo de Arte Moderno, Palacio Dolmabahçe y Mezquita Sakirin
El Bósforo y el Cuerno de oro
Bursa - Assos
De Assos a Çesme, pasando por Yenifoça
Çesme – Selçuk – Éfeso – Pamukkale
Pamukkale
Afrodisias, Priene y Mileto
Bodrum, Datça, Ölü Deniz
Letoon, Xantos, Patara, Kas, Üçagiz, Demre, Myra, Olimpos y Phaselis
Antalya - Konya - Uçhisar
Capadocia

OTROS DESTINOS

(Entre paréntesis)


Por si estáis planteándoos ya las próximas vacaciones de verano y Kenia es uno de vuestros destinos posibles, os recomiendo un par de buenas herramientas para prepararlas:

- Wed turística oficial de Kenia, en español.

- Guía visual de El País-Aguilar.




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