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Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Infancia

"Un manto de luz suave, un manto apenas perceptible... cubre a todos los niños, y los protege de la desilusión".


Lo que más recuerdo de mi infancia es la sensación de ser.
Ser enter@, ser yo, ser complet@. No había posibilidad de no ser yo. No había manera de entrar en conflicto con la propia noción del ser.
Estaba asomada por encima de la barandilla de la terraza y observaba el transcurrir de las horas que venían después de la comida del mediodía. Un cielo que se movía tranquilamente hacia algún lugar, unos pequeños desgarrones blancos como tejido adherido al azul amplio, llamados nubes, también flotaban hacia el mismo sitio inabarcable. El olor a rosas, a rosales, a muchísimos rosales, el sonido de alguna radio encendida, el sonido de alguna voz encendida por la rakia o el vino o la cerveza sin enfriar...
Soy pequeña y todavía mantengo la extraña pero fabulosa cualidad de acercar o alejar de mi vista, aquello que observo, según se me antoja. Fijo la mirada de una manera y todo se aproxima a mí, la fijo de otra forma y... misterio, las cosas se alejan y se alejan hasta donde yo les consiento.
Soy pequeña, y conservo durante horas, las temperaturas de aquello que toco, en las yemas de los dedos de mi mano. La humedad de una hoja verdeoscuro, que he estado apretando con fuerza, aún se puede percibir entre el índice y el pulgar de mi pequeña y curiosa mano.
Soy pequeña y me confundo entre mi cuerpo, mis pensamientos, mis sentimientos y mis sensaciones.
Soy pequeña y aún mezclo lo que temo con lo que es, lo que imagino con lo que de veras sucede, lo que sueño con lo que vivo, lo que vivo con lo que me asusta, etc, etc, etc...

Ahora, no soy pequeña, y muchas veces pienso, que tal vez todo lo que estoy vivenciando como mi real y tangible cotidianidad pudiera ser un sueño pesado del que no sé despertar.

Recuerdo el vértigo, la tristeza, la alegría, la pena, la euforia, la pasión, el amor, los impulsos irremediables, los sustos, la risa, las ganas, la necesidad, lo cálido, lo frío, lo doloroso, lo tierno, la piel de mi gato número 1, la piel de mi gato número 2, la piel de mi gato 3º, la suavidad de acariciar, de acariciar, de apretar... Recuerdo el pinchazo en el pecho ante las traiciones de mi mejor amiga nº1, mi mejor amiga nº2, mi mejor amiga nº3... Mi mejor amiga. Las amigas que se agarran de la mano, las amigas que se imitan las voces, las maneras de hablar, los modos de jugar, las fantasías y los logros. Frenesí. Corres para llegar a tiempo. Corres para volver a tiempo, corres para no perderte nada, corres para huir a tiempo, corres para alcanzar, corres en el pilla-pilla, corres para que no te pillen, corres feliz, corres ante la sorpresa, corres durante el sueño y luego en el mismo sueño vuelas. Te despiertas y corres para llegar primer@ al colegio... y llegas y corres, corres, corres detrás del conejo blanco que atrapa tu atención para siempre, para hoy.

Lo que más recuerdo de mi infancia es la certeza de que todo tiene arreglo, la idea de que cuando seas mayor todo será tal y como tú quieres que sea.
 Cuando sea mayor no podréis decirme esto ni aquello, cuando sea mayor os haré felices a todos, cuando sea mayor y todos estén locamente enamorados de mí, cuando sea mayor y sea muy rica, cuando sea mayor y sea muy lista, cuando sea mayor y haya recuperado mil vidas, cuando sea mayor y haya conseguido todos mis sueños, cuando sea mayor y viva donde yo quiera, como yo quiera, con quien yo quiera, haciendo lo que yo quiera, cuando sea mayor y haya conseguido mejorar el mundo, cuando lleve la paz a todos los países, cuando quite el hambre de todas partes, cuando cure a todos los niños, cuando adopte a todos los pequeños huérfanos, cuando recoja y cuide a todos los animales perdidos, cuando sea bailarina, patinadora artística, veterinaria, escritora, actriz, periodista, cantante, médico, viajera, salvadora e inventora... entonces...

Lo que más recuerdo de mi infancia es todo lo que entonces pensaba que duraría para siempre. Lo que más recuerdo de mi infancia es a mí misma antes de morir, de dormirme involuntariamente o de caer en un suelo infértil que antes nunca había pisado.


PEQUEÑOS DEBERES- Tú... Y ¿tú?... ¿Qué es lo que más recuerdas de tu infancia?


DIBUJOS- Daniel R.D




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