Secciones:

Boletín de novedades

Reciba nuestro Divertín de manera regular y gratuita.
Su e-mail

¡Web seleccionada entre las mejores!

Alicia en la realidad

Adriana Davidova

La Entrega

Alicia se mueve despacio detrás de la cortina roja que cubre la ventana. Intenta mirar a través de la ventana pero sin ser vista. Alicia se aferra con fuerza al terciopelo de la cortina. Detrás de Alicia, también hay alguien que la mira a ella, pero Alicia no se da cuenta porque su atención está depositada plenamente en aquello que sucede al otro lado del deseo.

Hoy es un día como cualquier otro.
Hoy parece que existo, pero sólo parece.
Hoy mi cuerpo anda por un lado y mi mente por otro.
Hoy mi espíritu está extinguido. Una colilla que no da más de si.
Hoy, sin embargo, mis anhelos, todos mis anhelos... permanecen intactos. Limpios, suaves, puros. Como una colada recién hecha.
El tiempo corre, vuela, se estanca, se dispara hacia algún otro lugar, se aquieta, se vuelve hacia atrás. El tiempo que me traspasa y no me doy cuenta y a la vez todo mi ser lo registra, lo registra indudablemente. Las huellas del tiempo son tremendas. Las más llamativas; las que forman una capa oscura encima de las ilusiones. Las finas líneas de expresión, la decepción en la mirada, el mohín asustado en la boca, las manos más secas, los pies más tensos, los hombros rígidamente desesperados.
Todo ello se puede borrar de golpe tan sólo con una ilusión realizada, con una ilusión hecha materia.
Pero tal vez, las personas nos dividimos en dos grandes grupos muy significativos; los merecedores de todo lo bueno y los moradores del desierto del alma.
Tú y yo, pertenecemos a ambos grupos, vamos rotando, turnándonos, cambiando de sitio, intercambiando ese mismo sitio; el que te tocaba a ti, lo tomo yo y viceversa; el que yo ocupaba hasta hace apenas segundos, lo tomas tú, de repente, sin aviso previo por parte de nadie.
Hoy es un día cualquiera.
Hoy es cualquier día de todos los días de toda una vida, que es en definitiva muy corta.
Hoy es como ayer, como mañana tal vez y ojalá no.
Hoy es un día donde respiro, miro, huelo, toco, saboreo... pero no sé, si soy yo la que lo hace, o eres tú ocupando nuevamente mi lugar.
Hoy es un día donde cualquier loco puede parecer sereno. Basta con mantener la impostura.
Hoy es un día donde los lúcidos parecen locos, porque se entregan a la fuerza de la vida.
Hoy es un día donde los niños enseñan la materia más importante para cualquier adulto; La Entrega...
La entrega al amor que sienten, a los juegos que emprenden, a las pasiones que les sobrecogen, al interés por el otro, al interés por el momento presente, al interés por contactar con el otro, por ver al otro, por percibir al otro en su plenitud, desde su propio estado de ser plenos.
Entregar, dar, ofrecer... incluso los enfados ofrecidos sin miedo, sus propias heridas sin miedo, su fe, su magia, su fantasía... Los entregan sin miedo al prejuicio, al juicio, a la crítica, al rechazo, sin miedo al ego incomprendido, porque les merece la pena hacer lo posible por ser comprendidos.
Dar al otro atención, interés, esfuerzo. Entregar. Entregarse.
Les merece la pena. A los niños les merece la pena. Mientras muchos adultos nos miramos el ombligo indignados por cada palabra que proviene de afuera, que no sea de nuestro agrado, halago, gusto, satisfacción.
Acorazados, duros, fuertes, a la defensiva, preparados para una batalla imaginaria, atrincherados, aislados voluntariamente, solos al final, al fin solos y quizás para siempre ya solos... arremetemos con todo, con todos, contra todo, contra todos... los que no son, somos yo, super-yo, yo-único, yo-enfrentado, yo-enorme, amenazado, acorralado. Sacamos al ejército y esperamos que un día más transcurra.
Que transcurra hoy, que pase hoy, que suceda hoy, que se acabe hoy... para que mañana sea un nuevo día. Un nuevo día como hoy, como cualquier día, donde no hay lugar para La Entrega. Un día de adultos y para adultos. Donde sólo cabe uno.

 

Pequeños Deberes- ¿Cómo sería un día particular, no un día cualquiera, para ti que perteneces al grupo de los merecedores de todo lo bueno?

 

A.AliciaNlaRealidad@gmail.com


Dibujos- Daniel R.D




Archivo histórico