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Sara Orúe

Tele de pago


En aras del anonimato marujil, imaginemos que hay tildes

La semana pasada estuve en Madrid, trabajando. Como buena colaboradora de Divertinajes que soy, y fan de Críticas Cítricas, pasé por casa de Doña Maruja Limón y, ¿qué me encontré?

—A doña Maruja, a Santiago, a Santiaguin y a la niña.
—Justo, Tío Ra. Eso y muy pocas ganas de atenderme.
—Es que la pillaste trabajando.
—Ja, trabajando. Tenías que haberla visto, en bata, café en mano, con todas las revistas del corazón expandidas por el salón…
—Será extendidas
—No, no, expandidas, que las revistas del corazón informan poco pero ocupan mucho.

Para colmo, leo su aportación semanal a Divertinajes.com y veo que, no solo usa mis comentarios para rellenar sus escritos sino que además, me critica a mis espaldas.

—No seas así sobri, que ella lo hace con buena intención. Lo que te molesta es que tiene más lectores que tú.
—Pues sí. Y más colaboradores. Entre su familia directa, el quiosquero y la panda de vecinas metomentodo, por todos los dioses, no sé como se concentra esa mujer.
—Y tú te quejabas de nosotros.
—¿Cómo me quejaba? Me sigo quejando, que os llamó la muy bruja…
—…Maruja
—…para solidarizarse con vosotros por aguantarme y le bailasteis el agua.
Sobri, que dijo que nos presentaría a los que salen en las revistas de los jueves.
—¡Qué malaje!

En fin, a lo mío, que me pierdo. Que digo que esta semana estuve en Madrid y, visto el éxito de la velada Chez Maruja, la segunda tarde la pase en el hotel viendo la tele.


—Qué interesante
—Que rollo. ¿Para esto tanto TDT y tanta televisión de pago? Pero si en todas las cadenas ponen lo mismo.
—Ya será menos.

Y tan menos. Hay unas series  que salen en TODAS las cadenas: House, Bones, Caso abierto, Sin rastro, CSI en su diferentes versiones, Mujeres desesperadas y otras de cuyo nombre no quiero acordarme.

—Vaya, que no sabes cuáles son.
—Tú lo has dicho, Tío Ra.

Esto ya en sí molesta, para qué tantos canales si en todos vemos las mismas series. Al cabo del rato lo entendí.

—¿El qué?
—Que necesitan los canales para poder simultanear TODAS las temporadas de las series y volver loca a la peña.
—¿A qué peña?
—A la que hay viendo la tele, Tío Ra
—¿Había una peña en Madrid viendo la tele? Joer, yo ya presumía del oso y el madroño, pero lo de la peña me deja pasmado.

Tío Ra, para los que no me han seguido en temporadas anteriores, es madrileño, buena gente, guasón y un pelín… digamos… surrealista.

Cuando has pasado veintisiete canales y has visto a House con el pelo largo, corto, cojeando, sin cojear, en el manicomio, esquivando a la morena (a la que habías visto rubia) o echando bronca un tipo que en canal anterior se había suicidado, pierdes el hilo.


Eliges otra serie y ¿qué te encuentras? Pues al poli de Bones (el que en algún momento de su vida fue vampiro humanizado, novio de Buffy, la caza vampiros,  y colaborador de la policía) que le pegan un tiro, en el siguiente canal que la pillas tiene un tumor cerebral y en al siguiente se entera de que tiene un hijo. Demasiado para mis cansadas neuronas.

—Hazte un croquis.
—Eso, cuando lo que me apetece hacerme es un caldito, me pongo a hacer croquis.

Y llegados a este punto no puedo sino recordar la de veces que, en mi tierna juventud, nos pusieron Verano Azul, y dar gracias al cielo de que a Mercero no se le ocurriera hacer varias temporadas. Bueno, eso y que no se pagaba por ver la tele.




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