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Las críticas cítricas

Maruja Limón

Letizia, mirando al futuro


Es la foto de la semana, y —créanme, descreídos— puede ser una de las fotos del año, aunque ésta sea una afirmación arriesgada habida cuenta de que el año apenas ha comenzado…

—¡Feliz Año Nuevo!

¡Panda de reiterativos, oyes!

—¿Y usted quién es?
Sara Orúe.
—Pero usted vive en otra sección.
—Ya, pero esta semana estoy en Madrid y como no he podido preparar Pantumaca
—Aquí los bocadillos los hacemos como toda la vida. Si acaso, con margarina.
—… he pensado en venir a visitarla.
—Pues nada, pase y tome asiento.
—¿Podría tomar además algo de beber?
—Sírvase, que yo sigo a lo mío.


Supongo que va en el sueldo. En fin, yo a lo mío… Decía que LetiZia andaba visitando un país de esos en los que para ir a la iglesia hay que ponerse un pañuelo en la cabeza…

—Regreso al futuro: España años 50. Y no se dice iglesia, se dice mezquita.

La Señora Orúe, poseedora a lo que se ve de una notable memoria histérica; y multicultural.

Bueno, pues que LetiZia andaba por esos mundos de Dios

—De Alá.

… cubierta la melena para no excitar a los nativos, que deben estar a la que salta, cuando algo atrajo su mirada. ¿Un pájaro, un avión, Superman? Eso, nunca lo sabremos. Pero en ese momento de elevación, un fotógrafo tuvo el acierto de captar el perfil recortado de la prinZesa, que parece tal cual que anda posando para una peseta, y todos los gaZetilleros han tenido a bien reproducir ese instante, mitad espiritual, mitad mariano.

—¿De la Virgen María?
—No, señora Sara, de Mariano Rajoy, escuela de pensamiento: «Este domingo tengo el coñazo del desfile...» o, en la circunstancia que nos ocupa, «Este lo que sea tengo el coñazo del viaje a Abu Dabi».

Si paleto es ya el hecho de que todas hayan caído en la tentación de reproducir la imagen, ¿qué decir de las frases que acompañan a la instantánea?

«Doña Letizia, deslumbrante como una princesa de Oriente», dice el ¡Hola!.

—A mí, mientras no sea del Balcón de la Plaza de Oriente…

«Letizia de Arabia», sueña Lecturas.

—Y yo oigo a don Lawrence removerse en su tumba…


Y Semana: «Letizia hereda una fortuna».

—No sé si no será porque el PrínZipe la cambió por cien camellos.
—Qué bruta, es por lo de la herencia ésa que les dejó un tipo riquísimo de las Baleares…
—¿Matas?
—Lleva fatal lo de los tiempos verbales, señora Sara. Muerto, el tipo está muerto y en el testamento dejaba a los herederos su herencia…
—Está redundante, Maruja.
—Herederos de la corona, y una herencia millonaria.

Lástima, porque lo cambiar a la periodista por una manada de artiodáctilos rumiantes hubiera dado mucho juego. Casi tanto como lo de la Duquesa de Alba regateando con los pobres egipcios que se acercaron a vender unas baratijas a esa señora tan graciosa que viaja acompañada por ese señor tan gracioso. Y no me refiero a Linnet Doyle y a Hércules Poirot en Muerte en el Nilo, de Agatha Christie

—Eso sí que es una referencia literaria, y no el Quijote.

[Que me acuerde, cuando acabe, de llamar al Tío Ra y a Julieta para decirles que ahora los entiendo más que ayer, pero menos que mañana.]

… que me pregunto yo si los vendedores ambulantes sabrán que esa estrafalaria mujer tiene tanto dinero como para comprarles todo lo que le ofrecen más alguna pirámide, no precisamente de las más pequeñas.

Pero déjenme que vuelva un momento a la mujer con la marca del Zorro.

—¿Perdón?

LetiZia. En ¡Hola!, donde son fans, además de mostrárnosla disfrazada de ShereZade, nos la enseñan en Madrid, en un acto oficial. Le han hecho la foto cuando pasaba por un espejo por delante del cual ya circuló hace un año, sólo que entonces cayó en la tentación de mirarse.

—Pillada en flagrante delito de narcisismo. El síndrome de la madrastra.
—Yo, disculpe, pero es que el catalán no lo hablo. Ni en la intimidad.

Por lo que pudiera pasar, este año al pasar por delante del espejo en lugar de mirarse se volvió torera hacia los foteros.

Pero, hablemos de otra cosa. Leo:

«Isabel Pantoja, encantada con la nueva faceta artística de su hijo, Francisco

—Así está el de gordo, con tanta coma, y coma, y coma.
—La Nueva Gramática española, regalaba yo a los del Hola.
—Diga que sí, Maruja.
—Sí, doña Sara.

Por no entrar en el fondo de la cuestión. ¿A qué llama la Panto «nueva faceta artística»? ¿A que su hijo salga en la tele diciendo que se echa pedos y que le huelen los pies? Porque si ése es el criterio, éste es un país de artistas. Santiago, sin ir más lejos, rey del cuesco y maestro quesero.

En fin, voy terminando que en la cocina la Gula del Norte se ha juntado con las ganas de comer del sur y andan planeando algo.

Leo en la portada de Lecturas: «Las imágenes que confirman el romance entre Laura Ponte y el hijo de Mario Conde». Lo de los Conde con la nobleza (el padre amigo del rey, el hijo novio de la ex de un sobrino del rey) es notable.

Casi tanto como este titular: «Penélope seduce a Hollywood». Lástima que no ganara el Globo de Oro, porque entonces eso habría acabado en matrimonio.

PD.- La actriz lucía un modelo vintage (vaya, como si fuera viejo, pero no) con una carrera, como la de las medias.

—A ver si va a ser viejo.
—Déjelo ya Sara, que estoy acabando.
—Sí, conmigo.

Lo he visto en el ¡Hola!, que es tanto como decir que va a misa. Lo digo por terminar casi como empezamos.

—En realidad ha empezado diciendo “Letzia mirando al futuro”
—Lo importante es saber a qué futuro.
—¡Nos ha jodido! Al futuro pluscuamperfecto que se ha montado, la muy reinona.
—Que digo yo, Señora Sara, que cuando se vuelve usted a Barcelona.




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