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Los viajes

de Sara Gutiérrez

El Bósforo y el Cuerno de oro

OTROS DESTINOS 

El Bósforo

Habría resultado milagroso que, teniendo la más mínima oportunidad, me hubiera ido de Estambul sin navegar por el Bósforo en busca del Mar Negro, el mar de mi querida Ucrania. No alcancé a mojarme en él, pero sí a divisarlo en el cercano horizonte.


Entrada del Bósforo en el Mar Negro


Embarcadero de Yeniköy

La que va del puerto de Eminonu, en el Mar de Mármara, en pleno centro de Estambul, a Anadolu Kavagi, en la desembocadura del canal al Mar Muerto es una ruta fluvial corta: apenas 30 kilómetros. Yo le dediqué el medio día que emplea un transbordador en ir y volver, con su larga parada para la comida; pero bien merece un par de jornadas de desembarque y embarque en los diferentes muelles del camino para disfrutar de los mercados y museos que ofrecen los pueblos que se bañan en estas aguas.

Aún por Estambul, desde el barco contemplamos a un lado el perfil inolvidable de Sultanahmet (Mezquita Azul y Santa Sofia) y el Serrallo (Palacio de Topkapi); al otro, el Museo de Arte Moderno y el Palacio de Dolmabahçe.


Piscina Club Galatasaray

Como si de una puerta se tratara, pasamos bajo el Puente del Bósforo, la carretera colgante tendida en el 50 aniversario de la República turca (1973) para salvar los 1.560 metros que en este punto separaban Europa y Asia.

Cerca de la coqueta piscina del club Galatasaray, al otro lado de cubierta, un par de delfines saltan cerca de nosotros atrayendo todas las miradas pero sin apenas dejarse ver.

En el punto más angosto del Bósforo, se mantiene desde 1452 la Fortaleza de Europa levantada por Mehmet II para cortar los suministros a Constantinopla, paso previo a la conquista de la ciudad.


Fortaleza Europa

Como cualquier rincón estambulí, el transbordador rebosa vida. Los empleados no cesan en su ir y venir ofreciendo refrescos y tentempiés, té y dulces, helados… y al arrancar en Kanlica, nos ofrecen su exquisito yogur mezclado con miel y mermelada recién subido al barco. ¡Quién puede resistirse!


Istinye


Yenikoy

Las espléndidas casas de madera de Istinye, Yenikoi... son una invitación a la mudanza que no puedo hacer, así que me las quito de la cabeza con el recuerdo de tantísimas mansiones que no pude ni podré habitar, y me limito a fotografiarlas una y otra vez. ¿Para qué? Yo qué sé, seguramente por poseerlas aunque sólo sea tangencialmente.


Fabricante de talismanes

Desembarcamos como el resto del pasaje en Anadolu Kavagi y seguimos los pasos de la mayoría hacia los restos del castillo genovés en la colina por pendientes de… calculado a bote pronto… ¿más del 50% es imposible? Pues lo parece. En cualquier caso, ¡agotador! Comerciantes como son, casi arriba del todo, han construido un restaurante, cuya terraza tiene unas vistas excelentes, envolviendo el camino de paso a la fortaleza. También se han instalado en el camino un soplador de vidrio que hace ante los paseantes los famosos talismanes turcos azules contra el mal de ojo, y algunos otros artesanos. Lo que queda de la fortaleza bizantina del siglo XIV y la nada se parecen bastante, pero ya que hemos llegado hasta allí hay que sacarle algún partido: una foto con el Mar Negro de fondo, eso sí, desde un punto concreto ante el que los agotados turistas (muchos extranjeros y no menos locales) hacen cola.

La oferta gastronómica en el puerto de Anadolu Kavagi es abundante e irregular, y mucho menos satisfactoria de lo que podría serlo. De la suciedad reinante en el puerto me ahorraré los comentarios.

El regreso a Estambul, obviamente por el mismo camino, no aburre. Permite descubrir nuevos detalles, nuevas perspectivas.


Puente de El Bósforo

El Cuerno de oro


En el transbordador

Podríamos haber ido por tierra, pero como no podemos evitar la atracción de lo diferente (por carretera ya andamos bastante en nuestra tierra) cogimos el transbordador que sale de detrás de la estación de autobuses de Eminonu, a la izquierda del Puente de Gálata (el del Bósforo sale del embarcadero de Eminonu, a la derecha del Puente de Gálata).

En una media hora estábamos en Eyüp (sede, al parecer, de una interesante mezquita que por falta de tiempo no visitamos). Y en cinco minutos más, gracias al teleférico que sube y baja continuamente la pendiente, habíamos alcanzado nuestro objetivo: el Café Loti, en la ladera de la colina que cierra el Cuerno de oro, en medio del cementerio de Eyüp. Su sombría terraza es un remanso de paz balconado que desde el fondo de la ensenada vigila Estambul.


Terraza del Café Pierre Loti

Eva Orúe hizo un montón de fotos y yo, otras tantas.

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Preparación del viaje
Estambul (I): Aterrizaje, primeras impresiones (la gente, la Mezquita Azul, Santa Sofía...)
Estambul (II): Sultanahmet y El Serrallo
Kumkapi, Bazares y Eminonu
Beyoglú, Museo de Arte Moderno, Palacio Dolmabahçe y Mezquita Sakirin
El Bósforo y el Cuerno de oro
Bursa - Assos
De Assos a Çesme, pasando por Yenifoça
Çesme – Selçuk – Éfeso – Pamukkale
Pamukkale
Afrodisias, Priene y Mileto
Bodrum, Datça, Ölü Deniz
Letoon, Xantos, Patara, Kas, Üçagiz, Demre, Myra, Olimpos y Phaselis
Antalya - Konya - Uçhisar
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