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El mirón impaciente

Eduardo Nabal

Buscando a Eric


Es la última y esperada película de Ken Loach, y en esta ocasión el realizador británico se decanta por una apuesta más modesta y costumbrista tras la ácida y demoledora En un mundo libre.

Buscando a Eric ahonda en la situación familiar, psicológica y sociolaboral de un maduro empleado de correos, separado dos veces, que atraviesa una grave crisis existencial. Aunque Loach no abandona sus constantes temáticas y estilísticas: el retrato de la clase trabajadora y un modo directo y descarnado, sin grandes alardes narrativos, parece no obstante decantarse por un tono de realismo poético, humor cándido  y áspera tristeza que acercan a su filme, aún más que otros suyos, al free cinema de los años sesenta.

Arropado por sus colaboradores habituales —el guionista Paul Laverty, el operador Barry Ackyord y el compositor George Fenton—, Loach hace del filme una denuncia de la alienación de la clase trabajadora, la soledad de un hombre maduro que vive con sus dos hijos y un montón de recuerdos, y la intimidación  de los jóvenes bajo en los barrios periféricos de la Gran Bretaña conservadora de hoy en día.

Buscando a Eric estaría, en algunos aspectos, entre los filmes más amables de Loach, entre el drama y la comedia, aunque con una envidiable madurez narrativa estropeada por precisamente por el elemento que da título el filme: la presencia del actor y futbolista Eric Cantona, quien no obstante no consigue robarle ninguna secuencia a Steve Evets, protagonista absoluto. Mientras sus dos hijos le ignoran y se ven envueltos en un turbio asunto, lucha por reconciliar el pasado y el presente y el futuro, por reencontrarse con los amores de su vida, con su hija mayor y con su pasión olvidada, el fútbol, ejemplificada en su adoración por Cantona.

Ofrece un aspecto psicológico poco habitual en el cine de Loach, aunque no logra evitar cierto maniqueísmo y que tanto los hijos del protagonista, sus amigos de taberna y los tipos a que los que se enfrentan aparezcan dibujados con brocha gorda. Buscando a Eric es un filme estimable, quizá lastrado por los tics narrativo y temáticos inherentes al realizador de Lloviendo Piedras y por un desarrollo carente de la acidez esperada en un realizador de trayectoria inconformista.




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