Secciones:

Boletín de novedades

Reciba nuestro Divertín de manera regular y gratuita.
Su e-mail

¡Web seleccionada entre las mejores!

Los viajes

de Sara Gutiérrez

Al otro lado del puente

OTROS DESTINOS 

 


Pescadores sobre el Puente Gálata

Al otro lado del Puente de Gálata nos espera el Estambul moderno.

Cruzamos a pie, aunque podríamos hacerlo en tranvía, incluso en transbordador. Y por el camino nos paramos una y mil veces intentando averiguar qué guardan los pescadores en sus cestas, qué peces saltan en sus cubos. Pendientes de largas y modernas cañas solitarias o apoyadas en grupo, o tirando de sedales desnudos, hombres y mujeres, viejos y jóvenes, y hasta infantes, pasan horas y horas en alguno de los márgenes de este largo y sólido puente.

Por no machacar las piernas con la empinada cuesta que sube a Beyoglu, cogemos el funicular, construido por los franceses en 1874 precisamente para eso, para salvar la marcada pendiente entre el Puente de Gálata y el activo barrio de Beyoglú.

Salimos a la luz en Istiklal, y ahí mismo, a la puerta del funicular, está la parada del viejo tranvía de madera. Avanzamos un poco hacia la derecha y descendemos como si pretendiéramos deshacer la labor del funicular, pero lo que queremos en realidad es subir a la Torre, la Torre de Gálata. La mayoría de los escaparates de esta calle y sus adyacentes nos ofrecen instrumentos musicales y de algún local que otro se escapan sonidos de un concierto improvisado.

Esta Torre de 62 metros de altura, levantada en 1348 por los genoveses como un elemento más de la fortaleza de Gálata, es actualmente sede de un restaurante cuya caja dudo mucho pueda compararse con la que hace el ascensor del edificio. Una vez arriba, si no se sufre vértigo, el objetivo es dar una vuelta completa y contemplar la inmensidad estambulí sin cabezas de por medio. Si sobre un plano os orientáis mal, organizáos para que la subida a la Torre sea vuestra primera visita; si preferís el regusto de identificar viejos conocidos, dejadlo para el final; pero sea cuando sea, vale la pena asomarse a este privilegiado balconcillo.


Desde la Torre Gálata

Las terrazas de la plaza pueden ser una buena disculpa para rehidratarse y hacer acopio de fuerzas con un ayran (típico y refrescante yogur salado turco), por ejemplo.

Volvemos sobre nuestros pasos a la calle comercial más famosa de Estambul, la peatonal Istiklal. Caminamos hasta la Plaza de Taksim y nos fotografiamos, siguiendo el ejemplo de los locales, al pie del monumento al omnipresente Attaturk. La paseamos incansablemente arriba y abajo, y una y otra vez nos encontramos con el tranvía, prieto de turistas y forrado de niños colgados de sus estribos.


Istiklali

Callejeamos por las bocacalles de Istiklal y en una de ellas, repleta de restaurantes marineros y pescaderías, nos sentamos a comer un bocadillo idéntico al que concita varias de las colas que se observan ante las freidurías abiertas a la calle. Resultó ser de mejillones rebozados, y no nos enamoró.

De nuevo en el funicular, bajamos hasta el arranque del Puente de Gálata y observamos el mercado de pescado y sus precarios bares (quizá bar, puede que sólo sea uno, al final del mercado, sobre la hierba) mientras esperamos el transbordador que nos llevará a otro barrio, en otra orilla, Uskudar.


Mezquita Sakirin

Llevamos escrito en un papel el nombre de la Mezquita que queremos visitar allí y la dirección. Enseñamos nuestro apunte varios taxistas antes de que uno de los muchos que se amontonan a la salida del embarcadero reconozca el destino y nos acepte como pasajeras. Nos lleva rápido y por el precio que nos habían anunciado en el hotel como justo. Queremos ver esa mezquita, la Mezquita Sakirin, cuya existencia aún es desconocida para tantos (apenas lleva tres meses abierta al culto, desde mayo de 2009), porque habíamos leído que su interior había sido diseñado por una mujer, Zeynep Fadillioglu.

La placa commemorativa nos hizo saber que la mezquita era un monumento de tres hermanos a sus padres y que, a pesar del gran número de mujeres cubiertas de negro que pueblan Estambul, la luz femenina es capaz de brillar en esta sociedad tan plural como tradicional. La Mezquita Sakirin parece un canto a la simplicidad, la claridad, la limpieza, el buen gusto… un canto a la fuerza de la fragilidad. El enrejado que cubre la estructura de cristal recuerda un delicado tejido de ganchillo, y el sencillo mihrab de color añil, una travesura de tintes alegres. Dicho sea con todo el respeto. Y optimismo.


Mezquita Sakirin

Volvemos a Karakoy (nuestro punto de partida hacia Uskudar) y seguimos la vía del moderno tranvía estambulí hasta el puerto de cruceros y mercancías. En uno de los viejos barracones de sus muelles, el Museo de Arte Contemporáneo lleva cinco años sorprendiendo. La muestra de artistas locales es más que ilustrativa, y nos gusta tanto o más que la sana ambición que se respira en cada una de sus dependencias: la biblioteca techada por libros), la tienda (compramos unas estanterías de interesantísimo diseño), la cafetería (una pena que la terraza de sobre el muelle de amarre de los enormes barcos de crucero que, atracados en él, tapian por completo la vista de y desde el museo), el taller infantil…

 


Istanbul Modern

Calle adelante, buscamos el Palacio de Dolmabahçe. Un Palacio difícil de visitar: las colas para los visitantes individuales son larguísimas, y los grupos también esperan lo suyo; el edificio principal sólo se puede recorrer en visita guiada y el resto carece de gran interés; una vez a la semana (los martes a las 12:00) a las puertas de Palacio, hacen una desconcertante representación jenízara que no anuncian y coincide con varios turnos de visitas guiadas.


Jenízaros

La construcción de este delirante Palacio adelantó la caída de un  imperio que Abdul Mecit, el último sultán otomano, trataba de reinventar sobre el lujo de decoraciones en oro y escaleras de cristal. Pero los relojes de Palacio no marcan la hora de su exilio en 1922, sino el instante en que murió Attaturk, padre de la nueva Turquía, fallecido en el dormitorio que se había habilitado en el antiguo harén, el 10 de noviembre de 1938 a las 9:05.

Sabiendo todo esto, lo recomendable es organizarse para ver la representación, entrar a ver el Palacio (entender o no al guía casi carece de importancia) y sentarse a tomar algo en la terraza de la cafetería que en el parque de acceso a las taquillas de Dolmabahçe permanece abierta incluso cuando este ya ha cerrado (demasiado temprano).

Un poco fuera de mano (que no de la ciudad), pero excelente, es la Iglesia de San Salvador en Chora. Fuimos en un autobús que cogimos en Divanyolu, a la altura del Gran Bazar, y tardamos casi una hora en llegar. Habíamos leído que sus más de 100 mosaicos y frescos de escenas bíblicas datados a principios del siglo XIV constituyen una de las mejores colecciones del mundo de arte bizantino, pero no nos imaginábamos tanta belleza.


Frescos y mosaicos de San Salvador en Chora

Aprovechamos para comer en el jardín del Restaurante Asitane, que pasa por tener una de las mejores cocinas otomanas, y degustamos algunos de sus palaciegos platos.


Menú otomano

Sopa de verano con yogur

Sopa fría del siglo XIV elaborada a base de yogur, garbanzos y tigo.

Bayildi

Berenjena y calabacín rellenos de cebolla caramelizada y cocido en aceite de oliva.

Melón relleno

Plato de 1539. Melón relleno con carne troceada, arroz, hierbas, almendras, pasas de corinto y pistacho, cocido en el horno.

Mutanjene

Plato de 1539. Cordero troceado con orejones, uvas, miel y almendras horneado lentamente en una cacerola de arcilla.

Eva Orúe hizo casi todas las fotos de interior y yo, de exterior.

Más sobre Turquía en Divertinajes.com

Preparación del viaje
Estambul (I): Aterrizaje, primeras impresiones (la gente, la Mezquita Azul, Santa Sofía...)
Estambul (II): Sultanahmet y El Serrallo
Kumkapi, Bazares y Eminonu
Beyoglú, Museo de Arte Moderno, Palacio Dolmabahçe y Mezquita Sakirin
El Bósforo y el Cuerno de oro
Bursa - Assos
De Assos a Çesme, pasando por Yenifoça
Çesme – Selçuk – Éfeso – Pamukkale
Pamukkale
Afrodisias, Priene y Mileto
Bodrum, Datça, Ölü Deniz
Letoon, Xantos, Patara, Kas, Üçagiz, Demre, Myra, Olimpos y Phaselis
Antalya - Konya - Uçhisar
Capadocia

OTROS DESTINOS




Archivo histórico