Secciones:

Boletín de novedades

Reciba nuestro Divertín de manera regular y gratuita.
Su e-mail

¡Web seleccionada entre las mejores!

Errata

Evaristo Aguirre

Y allí estaba


Cuántas veces te da la sensación de que tienes muchos libros. Está bien, parece, conservar los que se han leído (si merecen ser conservados); es sensato, quizá, quedarse con esos que pueden utilizarse para consulta; pero lo que a veces se ve como intolerable es la acumulación: comprar y dejarlos arrinconados sin leer; aceptarlos de un autor o de una editorial o de un amigo, sabiendo que se van a quedar ahí, a un lado. No recuerdo dónde leí eso de “libro que no has de leer, déjalo correr”, en alusión a la necesaria limpieza (étnica, por supuesto) periódica de la biblioteca. Pero hay un día en que te alegras de tener esa segunda (y un tanto olvidada) fila de la estantería…&

Vi en la prensa (bueno, en una de esas noticias a las que accedes mediante el teléfono móvil, qué cosas) que habían dado el Premio Cervantes de este año a José Emilio Pacheco (Ciudad de México, 1939); sabía que no había leído nada suyo, aunque también sabía, por referencias de terceras (y fiables) personas, de que era uno de esos poetas contemporáneos que hay que conocer; de hecho, creía recordar que por esa razón había comprado un libro suyo en algún momento (que no había leído, eso seguro). Y lo busqué, y… allí estaba, lo encontré.

El silencio de la luna (publicado por Pre-Textos en 2003) recoge poemas de Pacheco de 1985 a 1993; son cuatro libros: Ley de extranjería; A largo plazo; Sobre las olas; Circo de noche.

Los poemas de José Emilio Pacheco tienen una indudable belleza; un lenguaje que admira y enseña; y tienen ideas y reflexión; no son narrativos, pero encuentras, en algunos, estupendas historias. Es un muy buen libro. Con una pátina de tristeza, pero fuerte, robusto.


Y ahora, un par de ejemplos (son poemas completos; cortos, pero completos):

Nuestra generación se malogró. Como todas. / Ahora supones que te salvarás, / que para ti no existe el fracaso. / Adelante: / Te espero a los cincuenta años.

y

En la noche verbal esa fuente habla / un idioma que no comprendo. / Pero me basta su música.

eaguirre@divertinajes.com




Archivo histórico