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Errata

Evaristo Aguirre

Panteón de hombres más o menos ilustres

Quieren los gobernantes franceses trasladar, al aroma de la grandeur, los restos de Albert Camus al Panteón; y sus descendientes lo ven como una incoherencia. Dicen por aquí que un ministerio se ha gastado una millonada, de euros, en el retrato de una ex ministra. Está claro que hay gente que tiene en muy alta estima eso de la permanencia una vez muerto (tanto física como políticamente) y que no se dan cuenta de que los panteones que se terminan imponiendo, los monumentos en los que se puede recordar y, dado el caso, admirar más y mejor a los protagonistas de la historia no son precisamente de piedra y mármol.


Caricaturas republicanas (Rey Lear) es el título de un libro que recoge una fantástica selección de eso, de caricaturas, de Luis Bagaría (Barcelona, 1882-La Habana, 1940), junto a un prólogo excelente de José Esteban, quien se ha encargado también de buscar y seleccionar otros textos sobre el dibujante de Ramón Gómez de la Serna, Ramón Pérez de Ayala, Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Azorín, Juan de la Encina, Eugenio d’Ors, Juan Ramón Jiménez... Hay autocaricaturas, hay representaciones de escritores y de artistas, y las hay de políticos. Aquí van dos ejemplos, las de Unamuno y Baroja.


Miguel de Unamuno


Pío Baroja

Es en el apartado de los políticos donde este libro podría visitarse como se recorre un panteón real. Te encuentras con un Antonio Maura con porte y plumas de pavo real; con un Francesc Cambó con frac y una flor; con un Romanones ataviado de cazador cuyas presas recién cobradas son los escaños de diputado y senador, la presidencia del Senado y una cartera ministerial; con un Franco que les dice a Hitler y Musolini, en 1938: “Ya no tenemos extranjeros que nos combatan; ahora solo tenemos que luchar contra los españoles”.

Es como ver las placas de los prohombres en ese edificio en el que están enterrados juntos, solo que en ese edificio todo es solemne y muchas veces mentiroso, mientras que en un libro como este, en las caricaturas de un tipo brillante como Bagaría, están los rostros más reales de esas personas, los rostros por los cuales podemos o tenemos que recordarlos. Aquí no vale que simplemente te digan que este o aquel fueron hombres ilustres, aquí eso lo decides tú, viéndoles retratados.

eaguirre@divertinajes.com




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