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Círculo de iluminación

Eva Orúe

Tantas cosas

[eorue@divertinajes.com]

Asistí esta semana a la entrega de los premios anuales del Gremio de Libreros de Madrid. El acto tuvo lugar en los mastodónticos Teatros del Canal, megacomplejo cultural construido con el dinero del contribuyente madrileño y entregado luego a la gestión privada.

El acto fue como todos estos actos, previsible aunque siempre es un placer encontrarse con los premiados (Luis García Montero, Forges) y con las gentes del sector. En nombre de la Comunidad tomó la palabra alguien que venía en representación del responsable de cultura, que es Ignacio González, vicepresidente y portavoz del Gobierno regional. González asumió la responsabilidad después de que Esperanza Aguirre suprimiera la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte para gastar menos en tiempos de crisis, aprovechando que el hasta entonces consejero, Santiago Fisas, entraba en las listas del PP a las elecciones europeas.

La señora en cuestión, habla que te hablarás, se refirió al Gremio convocante de los premios como «el Gremio de Joyeros», lapsus que corrigió al instante con una frase parecida a ésta: «No me extraña el desliz, porque libreros son una joya» que el respetable festejó con risas agradecidas. «Menos mal que no ha dicho “Gremio de carniceros”», comentó alguien a mi lado. Sí, menos mal.

Decía que el marco elegido fueron los Teatros del Canal, aunque he de precisar que la entrega se desarrolló en el hall, no en las salas. ¿Qué te ha parecido?, me preguntó una librera. Frío, contesté, por no decir feo y soviético (sé de qué hablo). «Ya, pero es que la Comunidad nos los ha cedido gratis, y a caballo regalado…»

«¿Gratis?», se extrañó alguien que de esto sabe mucho cuando se lo comenté. «Esto es de gestión privada pero, claro, como la Comunidad nos sugirió que lo hiciéramos aquí…»

Cabreo total

Supongo que es porque la crisis general, y la del mundo editorial en particular, nos tiene de los nervios. Supongo… es lo único que explica lo ocurrido estos últimos días y que paso a contarles (versión resumida, tranquilos).

Una editorial, la andaluza El Olivo Azul, cuyo trabajo más que meritorio hemos iluminado en este Círculo, puso en marcha su tienda on line. Nada que no hubieran hecho antes otras editoriales, grandes y pequeñas. Cuando lo anunció, lo hizo con esta frase:

«Damos así respuesta a las numerosas peticiones de libros que hemos recibido desde que naciera la editorial. Ahora, hay una nueva forma de comprarlos: más eficiente, más fácil y de una forma totalmente segura para el comprador.»

Algún librero hubo que se sintió doblemente ofendido: por el hecho de que un editor se metiera a vender libros (insisto, no era el primero, no será el último) y, sobre todo, por esa afirmación de que el nuevo canal es «más eficiente, más fácil y de una forma totalmente segura para el comprador».

Pero, incluso aceptando que la forma de expresarlo fue torpe, hasta ofensiva (así se lo tomaron los quejosos, como un desprecio a su labor), no parece justificado lo que vino después: propietarios de librerías que «agradecían» el piropo y animaban a los editores a ejercer de Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como. Como lo hacéis todo mejor que nosotros, venían a decir, lo mejor será que devolvamos vuestros libros.

Una amenaza de boicot en toda regla. Intervino incluso el presidente de CEGAL, aunque nada parecía calmar a algunos exaltados que pedían cuentas al editor (Eduardo Moreno): ¿Por qué no explica la decisión de abrir un canal de venta en su web en lugar de dirigir esas ventas a las web de las librerías?

(Permítanme un paréntesis. Se me ocurre que, si en ésas estamos, todos los editores cuyos libros no encuentran acomodo en las librerías deberían plantarse y exigir, no pedir: exigir, a los libreros que les hagan un hueco. Me pregunto si aceptaría el librero imposición semejante…) 

(Otro paréntesis: ¿prohibirán a los editores vender directamente durante la Feria del Libro de Madrid?) 

Lo cierto es que en el debate desatado, algunos cuestionaban que los airados foreros la tomaran con esta editorial pequeña y claudicaran ante otras más poderosas que hacen exactamente lo mismo o algo parecido, y desde hace mucho tiempo. Planeta, por poner un ejemplo...


... que remite a los compradores a La Casa del Libro, que casualmente pertenece al grupo.

¿Por qué contra El Olivo Azul, por qué ahora? Como resumía un participante en la discusión, porque por algo hay que empezar. Y han empezado bien: si te vas a la página web de la editorial y pinchas en la pestaña «Tienda», aparece un mensaje: «Estamos trabajando para mejorar el servicio. Disculpen las molestias».

Claro que también…

Los libreros tienen otras editoriales en la diana, y no todas por las mismas razones. Por ejemplo, hay un tremendo descontento con Everest, a la que acusan de vender directamente a los colegios y bibliotecas y que, según denuncian, ofrece lotes de 1.000 euros con el 45% de descuento para las dotaciones bibliotecarias.

Distendamos el ambiente


Sabedor de la debilidad pública y confesa que siento por la caza de las portadas repetidas, un amigo (no sé si puedo decir su nombre. Sus iniciales son J.S. y le doy las gracias) me envía estas dos, correspondientes a El nombre del viento, de Patrick Rothfuss (Plaza & Janés) y El ladrón de las sombras, de Alexey Pehov (Minotauro). No son gemelas, pero sí mellizas.

Un libro más que curioso

Editorial Belvedere lanza en estos días Rebecca y Rowena, de William Makepeace Thackeray, conocido sobre todo por La feria de las vanidades y Barry Lyndon.


¿Conocen la obra? Quizá algunos de ustedes sepan que es la poco conocida secuela de Ivanhoe, de Walter Scott, una continuación en clave de parodia y que, más curioso todavía, transcurre parcialmente en España aunque, por lo que sé, nunca se publicó aquí.

Nos reencontramos en este libro con un Ivanhoe infelizmente casado con la neurótica Rowena. Harto de la vida conyugal, y de la plasta de su mujer, el héroe que-ya-no-es-de-Scott parte hacia Francia donde encuentra a Ricardo Corazón de León asediando el castillo de Châlus, asedio que le costará la vida. Ivanhoe, por su parte, es dado por muerto aunque al cabo consigue recuperarse de sus heridas y regresar a Inglaterra disfrazado de monje… para encontrarse a su mujer, que se creía viuda, unida a otro hombre.

Pero, son tiempos atribulados, y en plena guerra contra el sucesor de Ricardo, Rowena es hecha prisionera, y cautiva muere. Entonces, Ivanhoe, que viaja más que el baúl de la Piquer, toma rumbo hacia España en busca de su primer amor, Rebecca, objetivo último que no le impedirá enrolarse en aventuras intermedias puesto que, tras desembarcar en Barcelona, participa en la Reconquista luchando contra los moros.

¿A que no lo sospechaban?

De la serie “¿Soy la única que…?”, hoy:

No tiene nada que ver con el mundo librero, aunque sí con elmundo.es. ¿Soy la única que ve algo profundamente ofensivo en esta noticia? Ni que la hubiera escrito Enrique Lynch...


Una sugerencia llena de buenas lecturas

Acuse de recibo


Romper una canción. Así se escribió el disco Vinagre y rosas, de Joaquín Sabina
Benjamín Prado
Aguilar

Un día, a principios de este año 2009, Joaquín Sabina y Benjamín Prado decidieron irse a Praga a escribir canciones y siete meses después habían acabado el disco Vinagre y rosas. Este libro cuenta esa aventura.

 


Alicia en el país de las maravillas
Lewis Carroll
ilustraciones de Marta Gómez-Pintado
Nórdica

«Sus obras no son libros para niños: son las únicas que nos convierten en niños.»
Virginia Woolf

 


Especímenes de folclore bosquimano
W.H.I. Bleek y Lucy C. Lloyd
Seguido de Presentimiento y metamorfosis entre los bosquimanos, de Elias Canetti
Sexto Piso

«Este libro obra en mi poder desde 1944, hace dieciséis años. Con frecuencia he llegado a pensar que es el libro más importante entre todos los que conozco.»
Elias Canetti




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