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El prado eléctrico

Fernando P. Fuenteamor

Tolerancia por lo extraño


Un acto de amor (Miscelánea) es la primera novela del ensayista y novelista inglés Howard Jacobson traducida al español. En su país de origen lleva publicadas ocho más, y un montón de ensayos y artículos periodísticos.

De raíces judías, Jacobson ha tratado siempre el tema del sexo a través de la óptica deformante de un tipo de humor sutil no exento de sarcasmo muy del gusto del público británico. Esta novela no escapa a esta norma, pero ofrece varias vueltas de tornillo más, y lo que empieza con visos de comedia sofisticada poco a poco se va convirtiendo en tragedia cuando sus personajes se dan cuenta que deseo, sexo y perversión son tres elementos que pueden ligar un coctel altamente peligroso y letal. Y es entonces cuando se acaba la diversión.

El protagonista, Félix Quinn, proviene de una familia acomodada de anticuarios de libros y él mismo continúa con esa tradición. Le gusta vivir bien y disfrutar de todo aquello que de bueno y agradable le ofrece la vida. Un día conoce a Marisa, la mujer de uno de sus mejores clientes; se enamora de ella y logra que se divorcie de su marido y se case con él. A partir de determinado incidente ocurrido durante la luna de miel, nuestro protagonista descubre un placer inusitado en sobrevivir a los efectos destructivos del amor y los celos, haciendo aflorar una vena masoquista que le lleva, una y otra vez, a lanzar a su mujer en los brazos de otros hombres y disfrutar con el sufrimiento que le provocan los celos al imaginar lo que hacen en su intimidad de amantes lo que, a la vez, le sume en un verdadero éxtasis erótico.

Esta idea subversiva es la que subyace en el origen de la novela: el de la crisis de la masculinidad del hombre moderno, que al no sentirse seguro en su rol de esposo y ser consciente de la infidelidad de su mujer, ve amenazado su propio ego.

Pero Félix Quinn va más allá, ya que al contrario de la mayor parte de los maridos celosos, él ama a su mujer desde una posición apoyada en su entrega absoluta al ser amado y en su deseo de compartirla con otros como si de una de obra de arte sublime se tratase. Puede parecer débil y frágil cuando reconoce ante nosotros ese enfermizo amor del que no desea ni puede librarse, pero no lo es en absoluto y, obviamente, esta obsesión sólo puede llevarlo a la tragedia.

Jacobson maneja con destreza literaria esta terrible aventura y se apoya mucho en la sugestión y el poder de la imaginación para narrárnosla. Sugiere, no detalla, y termina conmoviéndonos al seguir la dolorosa estela de esta obsesión sexual, de este juego peligroso, escrito con una mordaz y vibrante energía no exenta de audacia y contención.

En suma, un libro provocador, sutil, sarcástico, que crea desasosiego en el lector, que zarandea los restos de la hipocresía victoriana en asuntos de amor, y descubre al lector español un autor muy a tener en cuenta.




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