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Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Los Pasos

"No vayas fuera, vuelve a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad".

San Agustín


Alicia- Sabes que a tu lado a veces tengo la sensación de no avanzar; de estar ascendiendo por una especie de espiral que no hace más que volver hacia atrás una y otra vez.
Adriana- Te entiendo. Parecería que subes, subes, subes... Pero en realidad no te has movido ni un ápice de donde ya estabas al principio.
Estremecerse es alguna vez necesario. Y algunas veces, sucede de un modo inevitable. Uno queda estremecido por algo, ante algo... Por alguien. Ante alguien.
La dimensión que se abre ante nosotros en determinados momentos es impactante, enorme, inmensa... amplia, extrema incluso. Y entonces sólo queda agachar la cabeza
ante lo que sucede, ante lo que se nos presenta... Agachar la cabeza y seguir caminando sin embargo. ¿Cómo hacerlo? ¿Y si el miedo se activa dentro del corazón acelerando el bombeo de la sangre? ¿Y si la prisa nos altera? ¿Y si el pudor nos nubla la capacidad de ver, oír, oler, tocar? ¿Y si los pensamientos estremecidos también ante el impacto, deciden bloquear incluso cualquier tipo de reacción?
Sobrevivir y seguir caminando. Y ¿cómo resuenan los pasos de los que sobreviven?
Había alguien como tú, que hizo dibujos en la arena, había alguien que como tú mismo hiciste, escribió su nueva historia letra a letra... Había alguien que como tú, ni lo pensó, simplemente dio el primer paso. El de la huella profunda. Y hubo alguien que como tú, habló sin rodeos mientras alguien también como tú, cerraba los ojos, escuchaba y se dejaba llevar... 
Tú dijiste;
 14 DE FEBRERO

Cierra los ojos,

cierra los ojos…

Estoy en la extraña galaxia de los sueños,

de las irrealidades,

de los dientes afilados sin ansia

 

Cierra los ojos,

cierra los ojos…

Soy la caricia sin materia,

la chica sin cuerpo,

la mujer inventada

 

Cierra los ojos

Nota la garra de la muerte,

la sonrisa del joker,

la máscara del teatro

 

cierra los ojos…

 

siento tu presencia,

siento la pesadez de las horas que paso encerrada,

la ilusión apenas latente, el miedo…

 

Cierra los ojos

 

Pienso en el mañana,

en la posibilidad de ser otra… Pienso

en el Díos de “los normales”

 

Cierra los ojos,

cierra los ojos…

 

Quiero agarrarme a la furia, agarrarme a la vida,

a la sonrisa sin drama, a la paz de espíritu de los enamorados…

Anclarme en un presente calmo y audaz. Dichoso. Lúdico.

Esparcido, luminoso, reconfortante…

 

Cierra los ojos,

¡ciérralos ya!

Y DIGO SÍ

Y digo sí a lo nuevo, a lo que ha de comenzar,

a lo cálido, a lo honesto, a lo suave por llegar

Y digo sí a las caricias bien dispuestas, a los ojos abiertos de par en par,

a los gorriones de las mañanas, que podrían desayunar conmigo pequeños restos de pan

Y digo sí a los niños felices,

a los juegos sin dolor, al amor, a la esperanza amplia, ávida aun de recuerdos por crear

Y digo sí con la cabeza bien dispuesta, altiva la nariz y la barbilla ligeramente levantada… lo justo, nada más

Y digo sí a tu olvido, a la falta de ti, a lo bien que se respira sin cadáveres por cocinar

Y digo sí a un deseo, a un intento por vivir, a un logro, a un triunfo

¡He triunfado! Estoy… Todavía soy

Y tú no estás

 


Pequeños Deberes-  ¿Hacia dónde se dirigirían tus pasos si tuvieras que comenzar una vez más, de un modo nuevo?




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