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Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Felices

“El drama llega súbitamente, sin ser esperado, ni invitado, ni sentido, ni intuido. Llega porque el azar ha cumplido su mecánica.”

Adolfo García Ortega

 

Tú sí lo sabes. Tú, sí sabes cuándo hay que dejarlo todo y simplemente sonreír.


Hoy me he despertado a tu lado y he mirado a través tuyo... Como si fueses de agua; en movimiento, ondulante, nebuloso, de una transparencia densa y poco definida. Te quiero sin embargo. Antes recuerdo haberte querido también. Pero hoy te quiero, hoy. Como hoy.

No te veo y te quiero. Es extraño. Alargar la mano para tantear en la luz acuosa de tu imagen y sin aferrar nada, quererte...

Misterios. Misterioso. Los misterios de la felicidad autoimpuesta. ¡Perfección! Percepción de algo líquido y húmedo pero confortable porque aún se puede respirar, aún, todavía, aún que es lo mismo que todavía cuando se acentúa. Cuando se acentúa es lo mismo y si no, no. Si no, es distinto, diferente. Si acentúo la belleza de tus ojos ahora borrosos, significa que son bellos aún y si no acentuase su belleza, pues simplemente no la vería, desaparecería al menos para mí. ¿Tan feliz estoy que desvarío? ¿Tanta borrachera de dicha? Simplemente he sabido sonreír a tiempo como tú. Tú. ¡Ay!... Pero no puedo, no debo, apartar la mirada de lo que pienso que es tu contorno bajo ese manto de agua, para seguir sabiendo que existes aún. Aún. aún. ¡todavía!

La Felicidad te desborda, te agita porque eres de agua... Estás gracioso así agitado como si fueses agua dentro de un vaso hecho para beber ron, el ron es más sólido que el agua, porque está hecho de la fermentación de la caña de azúcar... y no se agita tanto dentro del vaso, en cambio el agua... Y como tú eres agua... Sigo desvariando de felicidad que me contagia la tuya. Tu felicidad contagiosa y autoimpuesta e impuesta a los demás. Seamos felices, parece que ordenas, mientras deambulas acuoso. Seamos felices, pero parece que dices; "Sed felices vosotros".

Y nosotros, yo, obedezco. Agotada y borracha de caña de azúcar fermentada, obedezco al mandato. Qué cómodo ser feliz sin serlo. Qué liviano saber sonreír en el momento preciso, en el instante exacto, en la cúspide de la esencia del desgarro de la identidad. Pero qué es la identidad, qué importancia puede tener una simple y a veces melancólica, otras eufórica, otras febril, juguetona, divertida, furiosa, precipitada, enfadada, ingrata, tosca, tierna, salvaje, áspera o cortante como un chillido sin voz, identidad de alguien que no seas tú. Identidad de alguien como yo... ¿Qué importancia pudiera tener para ti el libre albedrío de mi identidad? ¿Quién soy yo para alguien tan feliz como tú? ¿Quién sería yo sin esa capacidad de sonreír justo ahora, justo en el nanosegundo perfecto? Todo se desmorona, cae vencido por su propio peso, los demás huyen desprevenidos y atemorizados... mientras, tú y yo, nos miramos sin vernos, nos cogemos de la mano, sonreímos... e igual que en "Margarit y Margarita", aquella película magistral de origen búlgaro, nos lanzamos al vacío. Sin red. Porque tú eres de agua.

Y yo sonrío.

 

 

Pequeños Deberes: ¿Qué es la identidad? ¿Quién elegimos ser? ¿Qué nos diferencia? ¿Qué nos hace particulares y únicos? ¿Qué nos da sentido?

Tal vez sean muchas preguntas para pensar en ellas... y  sin embargo, tal vez sean las justas para responderlas en sueños.

A.AliciaNlarealidad@gmail.com

 

Foto Alicia por Eva Davidova




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