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Alicia en la realidad

Adriana Davidova

El miedo de María

Nadie quiere vivir con miedo.

María

Transfigurar dentro de los demás el amor en miedo, es la habilidad de los que sienten un profundo y grotesco desprecio hacia sí mismos.

Alicia 


Pensamos que lo sórdido está lejos, muy lejos de nosotros y sin embargo, a veces, lo sórdido está en lo más cotidiano de lo que nos rodea…

 

Al abrir las páginas del cuaderno que María había escrito durante aquellos últimos meses, leí lo siguiente;

 

Busco y no hay ningún rincón de la memoria en el cual no estés...

Estás mezclado, es verdad, con toda una vida.

Lo que soy, lo que fui, lo que de nuevo fui

Todo mezclado y tú, allí y aquí,

pululando como una especie de animal carnívoro y hambriento

Y todo ¿para qué?

 

Miedo

En el silencio de la cocina,

hace frío

 

Estoy muy quieta para que no me percibas,

para que no te percates de que mi cuerpo tiembla de pudor

 

En el silencio de la cocina,

hace invierno

 

Estoy refugiada detrás de las tostadas, de la leche tibia, del café que hierve,

para que tus gritos no estallen en mi manzana recién cortada

 

En el silencio de la cocina,

hace ruido

 

Estoy ocupada de encenderte la tele, plancharte la camisa, hojearte el periódico, lavarte los cubiertos

para que los golpes y después los llantos,

no lleguen al cuarto de los niños,

donde aún es verano

 

Felicidad

¿Cómo es ser feliz?

Cómo sería despertar una mañana y mirar sin miedo

¿Cómo es ser feliz?

Cómo sería ver, verte, verme en el espejo sin que se engendre repulsa por lo que allí-ahora, se desdibuja entre imágenes borrosas

¿Cómo es ser feliz?

Cómo sería mirar al niño y poder entregarle un beso sin la culpa que tanto pesa

¿Cómo es ser feliz?

Cómo sería no morir con cada recuerdo, con cada anhelo…

por saber que es en vano, en vacío, en arado, en sal y en desierto

¿Cómo es ser feliz?

Cómo sería levantarme despacio en algún otro lugar, en algún otro tiempo…

levantarme y caminar de puntillas sin hacer ruido, pasarte por encima, atravesarte

como si fuésemos de aire, abrir la puerta o la ventana… abrir, abrir, abrir muy amplio

y dejarme caer con los pies hacia abajo, sabiendo que llegaré a pisar tierra suavemente, sin heridas, sin sangre entre los dedos, sin labios azules, sin lágrimas perdidas, sin vientre entumecido, sin venas reventadas, sin piel amoratada y ajena, sin huir, sin huir, sin huir

¿Cómo es ser feliz?

Cómo sería volver a nacer, regresar, regresar al hogar, a la matriz, a la luz

A la luz

 

Hogar 

Se asfixia hasta la pequeña flor que el niño plantó y dejó en la ventana…

Se asfixian los objetos, los muebles, las cortinas con las que pensé escalar hacia el olvido

Se asfixian mis cuadernos escritos y después quemados ante la soledad como testigo

Se asfixia el horno, los fogones, la bañera… que te gusta muy caliente

Se asfixian las bombillas apagadas ante la claridad de mis muslos dañados

 

Se asfixia incluso el miedo que se ha incrustado entre los cajones de tu ropa ordenada, bien doblada

 

Se asfixia mi ropa que me baila alrededor de las caderas, de los pechos vaciados y ligeros

Se asfixia la araña que escapa guiada por sus pequeños sentidos arácnidos cada vez que oye unos pasos

Se asfixia el humo de los cigarrillos con los que quiero asfixiarme antes de que vuelvas, sin haberte marchado realmente nunca… incluso la conciencia del tiempo que pasa se esconde asfixiada ante la posibilidad de tu llegada

 

 

Pequeños Deberes- Tú no eres María. Yo no soy María… Pero ¿quién es ella? ¿La conoces?

a.alicianlarealidad@gmail.com 

 

Imagen- cuadro de A. Strindberg    




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