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El prado eléctrico

Fernando P. Fuenteamor

Finlandia también existe


Kjell Westö, autor de reconocida fama en su Finlandia natal, desembarca en las librerías españolas con el convencimiento de que tanto su país como su literatura son absolutamente desconocidos para el gran público español a pesar del boom que parece vivir la literatura nórdica en general y su serie negra en particular, propiciado por el fenómeno Larsson y adláteres.

Por donde una vez caminamos (Miscelánea) es el título de la novela elegida para presentar a Westö al lector español, una novela ambiciosa que nada tiene que ver con el policiaco y que se inscribe por méritos propios en esa corriente mainstream de la novela que nutre sus raíces de autores como Dostoievski, Stendhal, Dickens o Balzac,a los que el propio autor considera sus maestros. Él mismo reconoce humildemente que su manera de escribir puede ser considerada anticuada por algunos lectores, y tal vez esté en lo cierto, pero no por ello es menos efectiva y contundente. Y debo reconocer que, no obstante su extensión, casi setecientas páginas, se lee sin cansancio gracias a la viveza y claridad del texto debida en parte a la excelente labor de la traductora Caterina Pascual Sóderbaum, que demuestra una enorme sensibilidad y profesionalidad en el vertido al castellano de una lengua tan ajena a la nuestra, y lo digo con conocimiento de causa.


La novela narra con minuciosidad, recreándose en el detalle, la historia de una ciudad ─Helsinki─ durante las cuatro primeras décadas del pasado siglo. De cómo siendo un villorrio, cruce de caminos en el gran norte a finales del diecinueve, llegó a convertirse en la metrópoli que es ahora, vista a través de los ojos de quienes la levantaron a costa de su propia vida.

Enorme fresco histórico, con trasfondo político, donde un gran elenco de personajes provenientes de todas las clases sociales entrelazan sus vidas sobre el telón de fondo de la ciudad que no cesa de crecer y en la que tratan de encontrar su identidad y lugar en un escenario, la mayoría de las veces, peligroso e inhóspito. Novela coral, sí, pero a la vez intimista, y de gran calado en el tratamiento psicológico de los principales personajes, donde el valor, la mezquindad, los infortunios y los éxitos de la pluralidad de voces que la componen y la vertebran, le sirven al autor como vehículo expresivo para demostrar su pericia al tratar la universalidad de los sentimientos presentes en los actos cotidianos, a menudo sin importancia aparente. Personajes como el fotógrafo Eccu Widding, la burguesa decadente Lucie Liliehjelm, un obrero futbolista, y un temible asesino se erigen en representantes de esa generación finesa machacada por cuatro guerras ─una civil, dos contra Rusia, y otra contra Alemania─ que ahora, tantos años después, a través de Westö nos habla de sus sufrimientos y muestra las profundas heridas recibidas tanto quienes fueron ganadores como los perdedores de ellas.

La invención del autor es generosa y su trabajo de documentación sobre ese largo periodo de la historia de su país, exhaustivo, hasta el punto de parecer ser un coetáneo de los hechos que presenta. Tensiones sociales y enfrentamientos políticos de una parte, despreocupación y glamour por la otra, jazz y fotografía, se mezclan perfectamente en esta obra efectiva, heterogénea, rebosante de vitalidad que nos descubre un Helsinki a caballo entre la Europa occidental y oriental y una generación marcada por unos hechos no tan diferentes a las de cualquier ciudad en cualquier país durante aquella época clave para el futuro de Europa.




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