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Errata

Evaristo Aguirre

Sin moralina

Fue ese literato un tanto peculiar y persona más bien poco recomendable, César González-Ruano, quien escribió aquello de que “todo lo que no es biografía es plagio”.  Y es rara la entrevista en la que no se le pregunta a un autor cuánto de su vida hay en este o en aquel personaje, o en la relación descrita en esas páginas. Pero hay libros que no dejan ni un resquicio para la duda, como este Colgados en Murder Mile, de Tony O’Neill (El Tercer Nombre, con traducción de Paula Manrique). Es la crónica de unos meses  de la vida de un adicto a la heroína, un músico inglés que vive en Los Ángeles, que se casa con otra yonqui y que regresa a Londres. Allí, todo girará alrededor de obtener caballo, de lograr un suministro médico de metadona… Pero mientras ella se hunde más y más, él, gracias a sus pulsiones musicales y, a una mujer, parece que puede redimir, en parte, su existencia.


La novela es el reflejo de la vida de su autor (una entrevista y un texto, al final del libro, lo confirman). Pero eso da igual, como da igual en casi todas las historias de tintes autobiográficos más o menos cargados. Colgados en Murder Mile tiene todos los elementos de las novelas de yonquis, pero de las buenas, de las que no juegan con el remordimiento, de las que no convierten a sus personajes en arrepentidos y renegados de sus acciones pasadas. Al colgado de este libro le gustan las drogas, ni se le ocurre moralizar, sencillamente sabe cuáles son las consecuencias del consumo de una u otra sustancia y toma decisiones, unas desastrosas, otras acertadas, o se deja llevar.

No sé si se puede hablar de subgénero respeto a esto de las drogas literarias, pero se parece. Son interesantes, además, las pinceladas ambientales de estos libros, pues más allá de las peripecias individuales, las descripciones del entorno, de las maneras de pillar, de las personalidades de los camellos, de los tipos de droga, de las maneras de consumirlos tienen mucho de documento de un momento, como las vidas de los mineros en una novela realista decimonónica.


Dos minicomentarios más a propósito de Colgados en Murder Mile: la traducción es una pena; el autor pertenece a una llamada generación off beat, que ya veremos si cuaja en algo.

aguirre@divertinajes.com




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