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Pantumaca

Sara Orúe

Bye, bye buena vida


Una pasa sus magníficas vacaciones reconciliándose con el mundo, regresa a la rutina pensando que la vida es bella y se da de frente con la cruda realidad: Belén Esteban se ha vuelto a pelear con la Campanario. Vivir para ver.

Y, claro, que lo primero que veo a la vuelta sea a la Esteban, ¿me entiendes?, pues muy chungo, ¿me entiendes? y, además,  es síntoma inequívoco de la crisis que vivimos.

—Crisis la tuya colega, que te fuiste tontorrona y has regresado atontada.. ¡Cómo va a ser la Esteban síntoma de la crisis!
—Que sí, Julieta. Mira, el año pasado, en agosto, Doña Letizia se operó la nariz. A la vuelta en las portadas estaba la realeza. ¿Hemos o no hemos bajado el nivel?


Este verano, mira lo que te digo, no sólo hemos podido constatar la crisis económica que padece el país, sino también la crisis estética. ¡Cuánto daño han hecho Arantxa y Guti en este país! Hay millones de parejas mimetizadas pululando por las playas y las terracitas de verano del territorio, ¿no las han visto? Sí, hombre,sí, seguro que sí. Son esas parejas en las que te has de fijar para saber quien es él y quien es ella, de tanta mecha y tanta greña como gastan. Esos que van ambos de blanco inmaculado o de negro total, que ya no les caben más prendas de Dolce Gabanna, ni más marcas, ni las gafas de sol en la cara. Y, si llevan niños, que llevan, que tener bebés también parece estar de moda,  las cosas empeoran. Lo mismo pero mini: mini mechas, mini greñas, mini gafas, súper marcas. La peste bubónica mató más, pero horterizó menos.

—Y ahora nos llega Cristiano Ronaldo.
—La que nos faltaba.


Y es que el veranito da mucho juego a esto de la estética. Los tatuajes, por ejemplo, que en invierno están sierre tapados, en verano, con los calores, salen a la luz. Alucinas la cantidad de gente joven, y no tan joven que lleva tatuajes y, cosas de las modas, lo que se parecen los unos a los otros. Dragones, dibujos tribales y letras japonesas comienzan a superar en número a los gnomos, delfines y esas ñoñerías. No hay moderno que se precie sin tatuaje. Vivir para ver.

—¿Para ver ombligos con piercing?
—¿Raciones de gambas a la plancha?
—¿Paellitas y porrón  de sangría?
—También, también, no sólo de tatuajes vive el hombre.

El caso es que el verano se está acabando…

—Le quedan tres semanas.
—Pues eso, se está acabando.

… y mi veraneo se ha acabado del todo. Ya estoy de vuelta y, un año más constato, síndrome post vacacional a un lado, que regresar a la rutina es duro y mis ganas de trabajar son blandas. Feliz inicio de curso.




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