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Evaristo Aguirre

En un mundo soviético

Claro, mirando desde ahora, desde este 2009, están tan a la vista los costurones de aquel sistema soviético que pretendía un mundo nuevo… pero no hay que olvidar que hubo un tiempo en el que unos veían aquella utopía con esperanza y otros con miedo. ¿De no haber sufrido la traición de Pinochet, Allende hubiera construido un Chile comunista, con todas las barbaridades que eso hubiera implicado? ¿Cómo habría sido una Argentina soviética, hermana con la URSS desde los años setenta?


Luisgé Martín (Madrid, 1962) es el autor, el narrador y el protagonista de Las manos cortadas (Alfaguara). Está Martín en Chile, en la década del 2000, cuando le pasan unos papeles que parecen demostrar que el presidente Salvador Allende tenía la decidida intención de emprender un genocidio social contra las clases altas y los opositores a su régimen socialista –estrechamente vinculado a la Cuba castrista, también–, para lo cual había planificado, entre otras cosas, un tremendo campo de concentración.

¿Qué hacer con eso? Pues emprender una investigación que llevará al protagonista a conocer muchos secretos de Chile, y muchos secretos de una familia chilena. Las manos cortadas tiene elementos de novela política, claro que sí, pero también tiene algo de folletín. Es un gran libro. Siempre es arriesgado decir cosas como esta, pero las dos últimas obras de Luisgé Martín –ésta y Los amores confiados– demuestran que es uno de los buenos, uno de los de la primera división, de la primera división real, por supuesto.


Y un par de días después, en una cómoda tumbona playera orientada hacia el este, me leí de un tirón –es cortita– Un guión para Artkino, del peculiar autor argentino Fogwill (Buenos Aires, 1941), que ha publicado Periférica. Escrito a finales de la década de los setenta, este relato ha visto la luz ahora por primera vez. Plantea una Argentina comunista, dependiente de la madre patria soviética, en un futuro (visto desde los setenta). También aquí coinciden autor, narrador y protagonista: Fogwill es un escritor de renombre, fiel a los ideales comunistas, a quien encargan, desde Moscú, el guión para una película de esas que tienen que exaltar los valores socialistas. Fogwill juega con ese lenguaje tan ampuloso de los regímenes comunistas, juega con las relaciones sociales marcadas por el temor al vecino, con las organizaciones sociales que son capaces de discutir si las mujeres deben o no maquillarse, siempre con una elevada dialéctica política, cómo no. Juega con los costurones.

eaguirre@divertinajes.com




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