12 de noviembre de 2007

Venganza

En su país, Argentina, Guillermo Martínez (Bahía Blanca, 1962) es un escritor muy conocido y muy reconocido. Su primera novela, Acerca de Roderer, es un auténtico libro de culto –con mucha razón, por cierto–. En España, sin embargo, no ha logrado nunca cuajar del todo, pues se publicó a mediados de los años noventa, en Plaza & Janés, y se volvió a probar fortuna con ella hace un par de años, por parte de Destino –su actual editorial española–, intentando aprovechar el éxito de sus Crímenes de Oxford –de los que ya dimos cuenta en una Errata–, pero la cosa tampoco funcionó. Además, los citados Crímenes… fueron premio Planeta allá, en Ultramar.

Pero Guillermo sigue siendo, en España, un escritor poco conocido, y eso que tiene muchos ingredientes para gustar a los más exigentes y para que lo compren y lo disfruten quienes buscan en literatura entretenimiento. Un buena muestra de ello es su última novela, La muerte lenta de Luciana B.

Hay dos escritores –uno ya consagrado, con fama de raro; otro, joven, en el inicio de su carrera– que compartieron en un momento una especie de asistente a quien dictaban sus escritos –uno, por comodidad; otro, por necesidad, por una lesión–. Pasados los años, aquella mujer, visiblemente estropeada, acude al escritor joven en busca de ayuda, pues está convencida de que la venganza del autor mayor se está cobrando la vida de sus familiares, uno tras otro.

La peculiaridad de esta venganza es que, de ser cierta, el escritor la estaría ejerciendo –no sé si este es el verbo más adecuado– a distancia. ¿Extraño? Sí. Y esa es la línea narrativa con mayor potencial popular: un incidente entre la mujer y el escritor provoca un enfrentamiento que desembocaría en esa venganza. Y de ahí, surge una bien trabajada trama de misterio.

El otro autor inicia, entonces, algo así como una investigación de las muertes del entorno familiar de la mujer. Para ello, se decide a hablar con el escritor veterano y aquí se abre la parte más literaria, en la que dos escritores hablan sobre el poder de la narración, sobre la fuerza de los libros; entre otras cosas.
Como en el resto de libros de Martínez que han pasado por mis manos, que son casi todos, el estilo de esta Muerte lenta es aparentemente seco, sencillo, incluso, pero hay algo en la expresión, en la forma de colocar una frase tras otra que, al final, conforma, unos párrafos densos, complejos pero accesibles. No sé si me explico bien.

Hay otro libro de Guillermo Martínez que se ha publicado hace unos meses titulado Borges y la matemática, porque Martínez es matemático, además de escritor (la verdad es que el “además” sobra…). En este texto, que es una recopilación de conferencias y de artículos, me he perdido un poco, pero he conseguido disfrutar –tras descifrar: tengo una educación científica deficiente, y lo digo con vergüenza– algunas partes.



eaguirre@divertinajes.com
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