22 de octubre de 2007

Obra de consulta

Estamos acostumbrados a que las llamadas obras de consulta sean grandes libros con mucha información (diccionarios, enciclopedias, libros sagrados de cualquier tipo), pero de repente lees un tomito de 80 páginas y decides dejarlo a mano porque te da en la nariz que alguna de las cosas que allí se dicen te van a ser útiles, quizá en breve.

Pues eso me ha pasado con el Diccionario del ciudadano sin miedo a saber, de Fernando Savater (Ariel). En este librito, el filósofo donostiarra da las definiciones, sus definiciones –ese es el valor principal–, de conceptos e ideas necesarios en la convivencia política de todos: ciudadanía, constitución…, diálogo, Estado, identidad, inmigración, laicismo, nacionalismo…, progresista/reaccionario, pueblo, sectarismo, separación de poderes, terrorismo, tolerancia.

“Nadie puede pensar por otro –escribe el autor en el prólogo–, pero todos debemos intentar pensar juntos. Para ello es imprescindible tratar de precisar los principales términos de nuestras deliberaciones políticas: a veces no nos oponen los distintos intereses y proyectos, sino la borrosa ambigüedad de las palabras cuyo significado todo el mundo cree conocer”.

Savater tiene una característica que me lo hace especialmente interesante: le llueven las críticas cada vez que dice algo en público desde todos los frentes, y muy a menudo a la vez. Así que algo (o mucho) de razón debe de llevar en la mayor parte de las ocasiones. Y no tanto la razón que soluciona los problemas –que no la tiene, claro– como la razón de la actitud, una actitud que ha cambiado a lo largo de los años, es verdad, pero que lo ha hecho tras una reflexión y con un razonamiento públicos, porque otra cosa tendrá Savater, pero desde luego nadie puede criticarle que esté en esa torre de marfil de los intelectuales, no, él se expone con mucha frecuencia en los medios de comunicación con sus opiniones, y a partir de ahí son muchos quienes están en disposición de criticarle.

La obra de Fernando Savater es abundante y variada, y a través de muchos libros se le puede conocer, y en 2003 publicó Mira por dónde. Autobiografía razonada (Taurus), lo que debería ser la primera entrega de sus memorias. Entre otras muchas cosas, casi todas interesantes y bien contadas, Savater hace examen de conciencia de su postura, tibia cuanto menos, ante el nacionalismo radical vasco –y el menos radical también– y el terrorismo durante los años ochenta. Él, que en los últimos años, ha abanderado una posición muy activa antinacionalista. Y ese examen de conciencia lo hace sin buscar rincones donde resguardarse sino dando la cara y asumiendo un error, un gran error.

Ahora, Savater ha montado un partido político, Unión, Progreso y Democracia, y va a tener que practicar comportamientos que antes comentó, criticó y recomendó desde una más cómoda posición teórica, desde los libros y desde los periódicos. Veremos.



eaguirre@divertinajes.com
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