15 de octubre de 2007

Los setenta

Un poco antes de que empezara la década de los setenta, en 1969, Mick Jagger y Keith Richards pasaron unos días en Perú. Ya eran unas estrellas del rock y estaban teniendo problemas con las autoridades británicas por un quítame allá esas drogas. Llegaron a Lima de vacaciones. No fueron bien recibidos –vamos, que les echaron– en dos grandes hoteles de la ciudad, pues sus vestimentas no estaban contempladas en las reglas de decoro de ambos establecimientos.

Un poco después de los setenta, en 1981, Jagger viajará al Amazonas peruano para participar en el rodaje de Fitzcarraldo,
a las órdenes del cineasta Werner Herzog; en el montaje final, el cantante de los Rolling Stones no aparecería, pero pasó por allí unas curiosas semanas, conviviendo con los paisanos de la zona.

El relato de estas dos anécdotas y, sobre todo, el trabajo periodístico de reconstrucción de ambas componen el libro de Sergio Galarza y Cucho Peñaloza, Los Rolling Stones en Perú (Periférica). En medio de las dos historias, unos cuantos capítulos, cortos, recuerdan la trayectoria de los Stones durante los años setenta…

Y esa década, pero en España, es el escenario de las memorias del periodista José Ribas (Barcelona, 1951), el fundador y alma de la revista libertaria Ajoblanco. Los 70 a destajo es el título de este tocho –es cariñoso– publicado por RBA.

La lucha antifranquista en la Universidad y en los sindicatos –ilegales–; el underground –la cultura que quería ser alternativa y diferente que surgió entonces–; la muerte del dictador; los hippys; la Transición; la –más o menos– liberación sexual; la política; el anarquismo; la decepción; Ibiza y Menorca; Barcelona y Madrid y el resto de España.

Ribas era –no voy a resumir las 570 páginas de estas memorias– un joven idealista, burgués, absolutamente convencido de que por encima de la libertad no podía haber nada; de ahí sus tempranos enfrentamientos con los rectos chicos del PSUC (Partido Socialista Unificado de Cataluña); de ahí su ausencia de tabúes sexuales. Ribas tenía inquietudes literarias y políticas y junto a algunos protagonistas setenteros de Barcelona (Quim Monzó, Luis Racionero, Núria Amat…) montó la revista Ajoblanco, donde volcaron todas sus ideas libertarias en las formas y en el contenido.

Aunque hay apuntes que denotan que el resultado de toda aquella actividad política y social, que el resultado de la Transición no fue lo que Ribas soñaba, no hay amargura en estos recuerdos, antes bien las páginas de Los 70 a destajo destilan la ilusión de aquel tiempo, los veintitantos años de su narrador, quien descubría el mundo a través de sus lecturas y de sus viajes y de las relaciones con cuantos le rodeaban –la familia tiene un peso fundamental en la arquitectura emocional del libertario Ribas–.

Los Rolling Stones están en las memorias de Ribas, cómo no, de igual manera que están Pau Riba, Jaume Sisa, Gato Pérez, los sevillanos Smash, Kaka de Luxe o Lou Reed, por ejemplo, ascomo el compositor medieval inglés John Dowland, que ahora interpreta Sting.



eaguirre@divertinajes.com
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