1 de octubre de 2007

Historias de Enric

Durante unos meses, un poco antes del pasado verano, varios conocidos me preguntaban si había leído Historias de Nueva York, del periodista Enric González: ¿Que no? Pues tenía que hacerlo, que era un gran libro. No lo hice. No por nada, simplemente no lo hice. Al cabo de un tiempo, aquellos mismos me preguntaban si sabía cómo conseguir Historias de Londres, del mismo González, que al parecer estaba agotado.

Los dos libros fueron publicados por RBA, el de Londres en 1999 y el de Nueva York, en 2007. El primero no se vendió demasiado en su momento, pero sí el segundo, que lleva ya un montón de ediciones, gracias al gran secreto de la venta de los libros buenos, el boca a oreja: no hay nada como que un amigo te recomiende una lectura…

El éxito del dedicado a Nueva York hizo que la editorial recuperara el de Londres, que también está logrando, ahora, un destacable reconocimiento. Hay incluso un tercero, Historias del Calcio, con la visión de este periodista sobre la liga de fútbol italiana. Pero vamos a ver, ¿quién es este González?, ¿cuáles son las Historias de Enric?

Pues nacido en Barcelona, en 1959, Enric González es un periodista que lleva muchos años trabajando para el diario El País, del cual ha sido corresponsal en ciudades como, efectivamente, Nueva York, Londres o Roma… [Un detalle literario: Enric González es hijo del escritor Francisco González Ledesma (Barcelona, 1927), un maestro del género negro, que también produjo alimenticias novelas del oeste –firmando como Silver Kane– que últimamente ha firmado algún libro como Enrique Moriel] Y Enric escribió estos dos libritos (ciento y algunas páginas, de ahí el diminutivo) con su visión de esas dos ciudades, con sus experiencias, con su mirada, cargada de humor y de apasionado descreimiento (parece una contradicción, pero no lo es, en absoluto). Son los más parecido a lo libros que podría haber escrito el protagonista de aquella película, El turista accidental.

Claro, leí –y lo hice de sendos tirones, en una mañana cada una–, leí Historias de Nueva York, y hace unos días Historias de Londres. Sí, menudos títulos, pero él mismo lo reconoce: “Soy el titulador más vago del mundo”. Es una ventaja que tienen los corresponsales, que envían sus crónicas, sus reportajes o entrevistas y no se tienen que calentar mucho la cabeza para poner un titular atractivo, pues ya hay gente en la redacción que editará sus textos, los ajustará a la página y le tendrá que poner un título. Pero poco importa, porque ambos libros son realmente buenos.

El de Londres está, quizá, algo más documentado, en el sentido de que el autor aporta muchos datos –ojo, que nunca se hacen pesados– sobre cuestiones de organización política, por ejemplo, o religiosa. Enric se ríe de sí mismo y de sus dificultades con el inglés, difíciles de creer a pies juntillas, al tratarse de un curtido corresponsal, pero que, no obstante, le llevan, dice, a no entender bien las indicaciones de la megafonía del metro o a desconcertar a una vecina cuando le habla del caos de la Bolsa y ella entiende vacas (chaos frente a cows).

El caso es que la próxima vez que viaje a alguna de estas ciudades, pienso releer el volumen correspondiente, y tomar alguna nota.



eaguirre@divertinajes.com
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