3 de septiembre de 2007

Inevitable

Sí, tenía otra cosa pensada, pero me parece inevitable empezar esta temporada haciendo referencia a Francisco Umbral y a José Luis de Villalonga. Los dos han estado ya en esta Errata, uno por sus memorias, el otro por una biografía que se le dedicó hará unos cuatro años.

A ambos los he leído, a lo largo del tiempo, con gusto y con hartazgo. Hay libros de Umbral que me parecen aburridísimos y otros que salvaría de un incendio. Entre los primeros... bueno, para qué perder espacio en cosas mediocres; y entre los segundos, además de algunos de los que se han citado hasta la saciedad en todos los obituarios publicados estos días de atrás, me quedo con Las palabras de la tribu y con La leyenda del César visionario.

Hombre, claro que admito que ni el uno es un ensayo riguroso sobre literatura, ni el otro una novela buena, pero el uno es divertido, parece que sincero y despojado de ciertos prejuicios y cargadísimo de otros; el segundo ofrece un retrato tan bueno de los escritores falangistas (Foxá, Ridruejo, Torrente, Laín...) que a mí me enseñó más de ese grupo que otras lecturas más serias y académicas y más que incluso que la lectura de los propios libros de aquellos a quienes Umbral llama los Laínes.

 

 

 

 

 

 

En cuanto a Vilallonga, me quedo, por encima de todo, con sus memorias, cuatro tomos que deberían ser tres. Me explico: el tercero y el cuarto se nota a la legua que están inflados para explotar el filón comercial. Quizá sus editores deberían haber sido más duros y haber obligado al Marqués a fundir esos dos volúmenes en uno, con lo que el estupendo nivel de los dos primeros (infancia y adolescencia, uno; madurez y exilio, otro) se habría mantenido. No importa, por encima de ello, merecen la pena.

Los dos escritores fallecidos escribían a máquina, les llegó tarde el ordenador, y para qué hablar de Internet. De haber pertenecido a otra generación, podemos imaginar que habrían sido capaces de tener unos magníficos blogs, ¿no creen?

A mí hay dos o tres blogs, de los que se dedican a la literatura (más o menos) que me gustan mucho. En dos de ellos, aparecieron sendos posts dedicados a Umbral que merecen ser visitados (y con esa excusa, los traigo hasta aquí).

Uno es el del periodista de El País José Andrés Rojo. Se llama El rincón del distraído y en él escribe de cultura en general. Rojo es un tipo culto, con una envidiable capacidad para relacionar diferentes asuntos y con un buen pulso en su escritura.

El lector malherido es diferente. Su responsable, que no sé quién es, es un fulano al que no le gusta nada, que se cisca en la mayor parte de la literatura de la que se ocupa, que se ríe hasta de él mismo, que no tiene ningún respeto por nada ni por nadie, que está todo el rato diciendo que hay mejores cosas que hacer que leer, que coloca unas fotos de chicas estupendas (de vez en cuando) en sus textos y que... está claro que ama la literatura y que por eso se sobra tanto. Yo me he enganchado.

Y otro que va más a su aire que otra cosa es Rafael Reig, ese novelista que está empezando a ser tener un nombrecito en el ambiente (¿recuerdan su Manual de literatura para caníbales?). Reig tiene su blog, en que suele colocar las fotos con sus amigos tomando cañas o las de su hija y él de vacaciones. Habla de libros y de personas, de la actualidad y de lo cotidiano. Está muy bien, también.

 

eaguirre@divertinajes.com
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