7 de mayo de 2007

Pijos

Con una cierta exageración, la editorial Lumen ha publicado dos tomos (supongo que los dos primeros de una serie) de la que han llamado Biblioteca Juan García Hortelano. Y digo exageración, porque la obra de Hortelano, aunque no muy leída en los últimos tiempos, no ha dejado de ser accesible. Hay ediciones (sobre todo de carácter universitario, ya saben, con notas y prólogos y esas cosas) de sus novelas (Nuevas amistades, Gramática parda, Tormenta de Verano, El gran momento de Mary Tribune) y de sus cuentos. Ediciones B, hace dos o tres años, puso en la calle, en formato de bolsillo, algunos de estos títulos. O sea, que está muy bien esta edición de Lumen, con prólogo de Lluís Izquierdo y cuadro de Antonio López en la portada, pero no es para tirarse tanto el rollo.

A mí esta reedición me ha servido para releer algunos de los cuentos y esa gran novela que es El gran momento de Mary Tribune. Publicada originalmente en 1972, se trata de 800 paginitas en las que un fulano, un pijazo del Madrid de finales de los sesenta, un auténtico crápula, narra la llegada a su vida de la tal Mary Tribune y las peripecias, entre cotidianas y gamberras, de él mismo y de su panda de amigos, a cual más pijo.

La primera novela que leí de Juan García Hortelano (Madrid, 1928-1992), hace ya mucho, fue Nuevas amistades (1959), que también habla de una panda de amigos, también muy pijos. En su momento me llamó mucho la atención aquello de hablar del ambiente pijo, además de que disfruté de la lectura de una gran novela, y me llamó la atención porque la imagen de la vida durante el franquismo (años 50 y 60) que yo tenía era más bien cutre. No había caído en que una clase privilegiada vivía y se comportaba de la misma manera que los jóvenes del resto del mundo occidental, con sus limitaciones y sus diferencias, pero a grandes rasgos, igual.

En Últimas tardes con Teresa, de Juan Marsé, que yo ya conocía, es verdad que se retrataba a los vástagos de la burguesía barcelonesa, pero desde el punto de vista marginal de Pijoaparte. Me faltaba conocer la mirada de los propios protagonistas, y esa mirada estaba en Nuevas amistades, como lo está en El gran momento de Mary Tribune.

En prólogos, manuales de literatura y artefactos de esa clase, uno aprende que García Hortelano se separó de una literatura comprometida que se quería escribir en aquellos últimos años sesenta y se lanzó a fabular sin ese lastre del compromiso. En el caso de Mary Tribune, los comprometidos de la época no salen muy favorecidos en el retrato que el crápula del narrador hace de ellos; también es verdad que el propio narrador no sale nada favorecido.

Sí, los españoles bajo la dictadura franquista pensaban, como los jóvenes de todas las épocas, en emborracharse, en seducir, en practicar sexo... con mayores dificultades ambientales, claro.

Por cierto, que como ilustrador de portadas, Antonio López está muy bien, mira tú por dónde.

eaguirre@divertinajes.com
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