9 de abril de 2007

Cuidado con las muecas

"Si te comes un limón sin hacer muecas, todo lo que desees se cumplirá".

A veces (sobre todo en los últimos tiempos en la narrativa española), se ha abusado de títulos largos y llamativos que apenas se justificaban en una línea de diálogo. No es el caso, pues esto de comerse un limón de semejante manera puede verse reflejado en cada uno de los veinte relatos que componen el libro.

Y otra cosa: tampoco es fácil que un libro de cuentos tenga coherencia (tampoco sé si es necesario o conveniente que la tenga), pero éste del que nos ocupamos hoy la tiene.

Y dicho esto...

Sergi Pàmies (París, 1960) es un escritor catalán (de familia y de expresión literaria; en algunas ocasiones -como en ésta- él mismo traduce sus textos al español), un escritor que maneja muy bien las herramientas del relato breve; de hecho, incluso sus novelas (tiene un par) poseen ese aire de relatos un poco más largos. Pàmies es, además, un personaje discreto; desconozco como será personalmente, pero en cuanto a presencia literaria es alguien que va publicando sus libros (son destacables La gran novela sobre Barcelona y El último libro de Sergi Pàmies: los dos son de relatos y ambos están en Anagrama) como sin hacer ruido. Escribe una columna de opinión sobre televisión en un diario en la que tampoco abusa del "yo... y yo... y más yo", que tan habitual suele ser. Algo de esa discreción está presente en su obra (en sus personajes, en sus tramas), como se puede comprobar en su reciente Si te comes un limón sin hacer muecas (Anagrama).

No se pueden leer estos cuentos sin hacer alguna mueca (de tristeza, de resignación), ni sus personajes pueden vivir lo que viven sin hacer algún gesto. Sergi Pàmies cuenta, en cada caso, algo así como un momento concreto de una vida: un padre ingresado en el hospital; una niña que dice a sus padres que quiere que se divorcien; un tipo que está sentado en un banco mirando pasar a las mujeres... Para contar ese momento, Pàmies ofrece algunos datos, pocos en apariencia, y pone a sus personajes a actuar, poco, también. Sin embargo, al acabar las dos o tres páginas de cada relato, se tiene la sensación de conocer una vida, completa, una vida con la que se podría escribir una novela, larga..

eaguirre@divertinajes.com
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