5 de marzo de 2007

Como un cronista

Es, Nick Hornby (Maidenhaed, Reino Unido, 1957), uno de los novelistas más populares de los últimos diez años, porque sus libros se adaptan (con acierto y con éxito) al cine (Alta fidelidad, por ejemplo), por que escribe muy bien sobre música pop (31 canciones: ver una Errata de septiembre de 2004) y porque tiene una increíble facilidad para retratar a la gente como nosotros, a personas que son iguales (o muy parecidos, al menos) a quienes nos rodean a diario, y con ellos, con estos personajes, sus novelas, las de Nick Hornby, se convierten en algo parecido a crónicas, a relatos costumbristas, naturalistas, relatos que pueden ser muy buenos o más flojos, pero que no defraudan (a mí todavía no lo han hecho).

La última novela de este escritor publicada en España es En picado (Anagrama, con traducción de Jaime Zulaika) y empieza con el encuentro, una Nochevieja, de cuatro personas muy diferentes que han ido a la azotea de un edificio con la intención de suicidarse: una mujer cuyo único horizonte es cuidar a su hijo discapacitado; un presentador de televisión al que la vida se le desmorona por haberse acostado con una menor; una jovenzuela con un tornillo de menos; un chaval estadounidense desesperanzado porque no es capaz de dedicarse a su verdadera pasión, la música. Son los presuntos suicidas, cuatro raritos (aunque en realidad no lo son tanto) a quienes, desde aquel momento, les une un extrañísimo lazo que no está claro si les gusta, les alivia, les desespera, les cabrea... La novela de Hornby mantiene el nivel habitual (vamos, que está bien) y cumple con su cometido de crónica, pues el retrato de varias clases sociales, de varias generaciones y de varios tipos de vida es, quizá, lo mejor de este libro.

 

eaguirre@divertinajes.com
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