12 de febrero de 2007

Estimado G.K.:

Le escribo, señor G.K. Chesterton, para informarle de que, en España, un grupo de personas de extrema derecha ha sacado a la calle una revista. Hasta ahí, todo normal, con no leerla, ¿verdad? El problema es que se han atrevido a llamarla Chesterton, tomándole a usted como modelo.

No sé a usted, pero a mí me parece un atrevimiento. El analfabetismo funcional es lo que tiene. Estoy seguro de que algo suyo habrán leído: su Autobiografía ha sido reeditada por aquí hace poco (El Acantilado) y está disponible la maravillosa El Napoleón de Notting Hill (Pre-Textos), además de su inevitable El hombre que fue jueves, entre otras. Pero aunque hayan pasado sus ojos por las líneas de sus obras, resulta imposible pensar que algo les haya calado. Aluden a su conversión al catolicismo en una Inglaterra protestante como ejemplo de rebeldía, ellos que son incapaces de mover un millímetro sus prejuicios para mirar a una sociedad que cambia a pesar de ellos (y a pesar de todos).

¿Fue usted un reaccionario, señor Chesterton? Quizá, sí. ¿Un conservador? Sin duda. ¿Un hombre brillante? Absolutamente. ¿Un polemista? También.

Además, a usted le gustaba ir contracorriente, nada más alejado de quienes escriben en esa revista que hemos citado, mansos seguidores de una de las corrientes dominantes en Europa que pretende desacreditar a la democracia y a la libertad de los ciudadanos, quién sabe con qué metas... Bueno, creo que sí lo sabemos: intentar sembrar la idea de que las decisiones deben estar en las manos de unos pocos (y siempre con el dinero por medio).

Además de molestarme el atrevimiento de estos sujetos al tomar su nombre en vano, le quiero contar que me siento agredido. ¿Qué derecho tiene semejante pandilla para enarbolar el nombre de un escritor a quienes tantos admiramos? ¿No hay nombres posibles suficientes como para tener que asaltar su memoria?

Les propongo algunos: El correo del horror; La gaceta del cavernícola; El heraldo de la estupidez; El semanario soez...

¿Sabe usted, señor Chesterton, lo único bueno de esto? Que a usted le seguiremos leyendo, que sus libros se seguirán reeditando y traduciendo, pero que revistas y papeles como estos que nos ocupan desaparecerán tras unas elecciones, cuando el o los que están poniendo el dinero ya no les necesiten. Que les den.

Nos vemos en sus libros.

Siempre suyo, E.A.

 

eaguirre@divertinajes.com
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