5 de febrero de 2007

Vida y obra de Sebastián Uribe Riley

 

Medellín, Colombia, años sesenta. Sebastián y Bernabé son dos de esos amigos envidiables, que se traspasan, adolescentes, las pasiones de uno a otro, que viven, a la vez, enseñanzas, amores y deseos.

Pasados los años, la familia de Sebastián, quien ha muerto, le entrega a Bernabé una enorme cantidad de papeles, el legado de Sebastián, quien apenas había publicado en vida un poemario de juventud (que luego intentará hacer desaparecer). Bernabé se apoya en unos extensos diarios y reconstruye la biografía de su amigo, y publica, a continuación, en un libro, la obra, inédita, de Sebastián: poemas, la supuesta traducción de dos libros de una autor llamado Walter Steiggel, una antología de otros presuntos poetas, unas notas con ideas para novelas (que nunca se escribieron)...

Esto es, narrado en primera persona por Bernabé, La voz interior, de Darío Jaramillo Agudelo (Santa Rosa de Osos, Antioquia, Colombia, 1947), que ha publicado Pre-Textos.

En los inicios de esta Errata, hablemos de otra novela de Jaramillo, El juego del alfiler, una delicada historia, como todo lo que escribe este poeta (pues esa es su primera actividad literaria: ahí está, por si quieren un ejemplo, una antología de sus versos titulada Aunque es de noche).

La voz interior es otra cosa. Es como si en las sesicientas y pico páginas en las que se cuenta la vida de Sebastián Uribe y se presentan sus escritos, Darío Jaramillo hubiera volcado mucho, muchísimo, de lo que lleva dentro:

"Tardé ocho años en escribir La voz interior, a la que además incorporé materiales anteriores. Hubiera seguido. Me detuve cuando descubrí que si continuaba, sería para no detenerme jamás", escribe Jaramillo en la cubierta de su novela.

Aquí está el tiempo de la adolescencia en Medellín, están las grandes familias colombianas y sus relaciones (estrechas, atormentadas, difíciles). Está el nacimiento de la pulsión literaria. Hay un personaje fundamental, el abuelo estadounidense de Sebastián, ejemplo de sabiduría, de relativización de lo que es mejor para cada cual. Están las tragedias (menores y mayores) presentes en cada vida, y están las maneras en las que se sale de esas tragedias, cuando se hace.

Y está la obra de un escritor. Un personaje de ficción, sí, pero que los lectores percibimos como un verdadero autor. Jaramillo ha hecho un esfuerzo suplementario en su escritura, pues ha debido duplicar su estilo al ser la voz de Bernabé, el narrador, y la de Sebastián, en sus diarios y apuntes y poemas. Pero, además, uno de los presuntos libros de Sebastián es una colección de heterónimos, por lo que los estilos, las voces se multiplican.

Y de fondo, la Misa en Si menor, de Bach.

 

eaguirre@divertinajes.com
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