13 de noviembre de 2006

Aunque JC nunca lo leerá...

Ya he hablado de él alguna vez. JC es un amigo mío. Es un buen lector. También es un tipo a quien no le gusta oir hablar de enfermedades o de procesos quirúrgicos. Supongo que a la mayoría no nos gusta. Me he pasado toda mi vida mirando para el otro lado cuando me han sacado sangre para un análisis o lo que fuera: no puedo con los pinchazos. Pero tampoco podía mantener la vista en la pantalla de cine o de televisión cuando alguien se metía heroína o cuando salvaban a un soldado en el campo de batalla y debían inyectarle algo. Sin embargo, tengo escenas de ésas metidas en la retina y en el cerebro, a pesar de haber desviado la vista (Pulp Fiction, Drugstore Cowboy...).

Aunque JC nunca lo leerá, hay un libro reciente que merece, creo yo, algún comentario en esta Errata. Es Elegía, la última novela del judío estadounidense Philip Roth (Mondadori, con traducción de Jordi Fibla), el famoso autor de La mancha humana, Me casé con un comunista o La conjura contra América.

Philip Roth, de setenta y tres años, hasta donde sé está enfermo desde hace un tiempo, y se ha metido a contar la vida de un hombre (desde la primera página sabemos que ha muerto) mediante su relación con la enfermedad. Cuenta esta novela, con cierta crudeza y con la sinceridad necesaria, la relación entre el deterioro físico y sus efectos emocionales, intelectuales, sentimentales. Cuenta cómo una enfermedad coronaria, por ejemplo, y su convalecencia pueden llevar a un hombre a revisar episodios concretos de su vida; a veces a arrepentirse; o a rebelarse; o a enfadarse; o a entristecerse.

Y digo a un hombre porque creo que el sexo es fundamental en esta narración. De hecho, el títutlo original es Everyman (Todo hombre) porque podría ser (creo que es así) que hubiera una relación diferente con la enfermedad (quizá no tanto con el deterioro) según se enfrente a ella un hombre o una mujer. Tiene el personaje de Roth una cierta dificultad para asumir el paso del tiempo y los cambios y las pérdidas que esto conlleva. Sus tres matrimonios y sus relaciones con las mujeres así lo denotan. Le parece injusto o incomprensible tener que sufrir intevenciones, ataques. ¿A quién no? Parece mentira que tras millones de años de existencia en la Tierra, el ser humano no haya asumido todavía que esto se acaba, y que ese final puede ser molesto, por decirlo suavemente.

Aunque JC nunca lo leerá, no dejaré de contarle que Elegía está bien; tampoco hace falta leerlo todo.

 

eaguirre@divertinajes.com
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