6 de noviembre de 2006

Será la pasión

Si alguien que se decide a escribir cuenta con buenos conocimientos sobre el asunto del que va a tratar, con intenciones, ganas y capacidad para comunicar, con unas habilidades literarias (gramática, vocabulario, algo de estilo) básicas y con pasión, es fácil, muy fácil, que el resultado sea satisfactorio. La escritura interesante no tiene por qué limitarse a los campos más literarios (novela, poesía, ensayo), ni a las florituras por aquí y opiniones más o menos triviales por allá (que es lo que abunda cuando se habla de periodismo con valor literario). No, la escritura buena puede encontrarse en muchos sitios.

Ya he dado la paliza desde esta Errata con la música pop y rock. Sé que hay mucha gente a la que intentar hablar del rock en términos similares a los utilizados para hablar de cualquiera de las Bellas Artes les provoca sarpullidos. Es verdad que es un poco tonto el empeño de algunos por conseguir el premio Nobel para Bob Dylan, por ejemplo, pero no mucho más que el empeño de algunos literatos por lograr leer su discursito ante el rey de Suecia.

Me gusta mucho esta música, y consumo mucha prensa y literatura musicales (uno de los últimos impulsos para decidirme por hacer algo parecido al periodismo fue un reportaje sobre un grupo, allá por los inicios de los años ochenta; ni siquiera era un grupo que me gustara mucho, pero hubo algo en aquel texto del periodista Ignacio Julià...).

Y hay en España una revista, efe eme, que cada mes proporciona una buena dosis de periodismo rockero o popero o soulero (tocan todos los estilos). Y desde hace algo más de una año, efe eme regala con cada número un libro. Se llaman las Guías efe eme.

No llegan a las cien páginas, están dedicados a diferentes intérpretes o compositores del rock (hay alguno centrado en un estilo) ya consagrados y están escritos por tipos que saben de lo que hablan y que (se nota) sienten pasión por ello. Tienen su parte biográfica y analizan los discos de los grupos y solistas; además, suelen contar con la experiencia personal del autor: entrevistas que les ha hecho o encuentros menos profesionales, conciertos...

Es una literatura que está a medio camino de muchas cosas. Por supuesto es periodismo, pero también hay algo de ensayo, algo de memoria. No sé, será la pasión lo que hace que las alabanzas y los reproches parezcan más sólidos (por sinceros, más que por argumentados, que también suelen estarlo) y que su lectura sea entretenida, divertida, informativa; será la pasión y las experiencias comunes lo que lleva a ese puntito de identificación que tan bien engrasa una lectura.

 

eaguirre@divertinajes.com
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