30 de octubre de 2006

Don Benito

Me costó una barbaridad leer Trafalgar; me aburría. No recuerdo qué edad tendría (igual prefiero no acordarme), cuando me pusieron ése Episodio Nacional como lectura obligatoria en el colegio. Tardé mucho, no le encontré la gracia ni el interés... Un listo en toda regla, el niño.

Durante un largo tiempo (en la infancia-adolescencia todo es largo), el nombre de Benito Pérez Galdós lo tuve asociado a rollo, así, sin más, solo porque Trafalgar se me había atragantado. Hasta que leí Miau, y más adelante Doña Perfecta (ambas lecturas de nuevo obligadas: la primera en los últimos años del colegio, la segunda ya en la universidad, pero con la ventaja de que el Evaristo que se metió en estas novelas no era el mismo, en lo que a interés literario se refería, que el Evaristito niño... en algunas cosas un zote). Estos dos libros me gustaron e hicieron que Galdós pasara a ocupar otro departamento en tan estropeada cabeza.

La editorial cacereña Periférica ha publicado Torquemada en la hoguera, una estupenda y muy recomendable novela corta, la primera de una serie de cuatro libros protagonizados por este Torquemada, siniestro tipo que ya había aparecido en Fortunata y Jacinta, y que Galdós recupera luego. Un avaro, una mala persona, que en esta ocasión hace amago de cambiar, de transformarse en un mejor ser humano, ante la grave enfermedad de su hijo.

Es una perogrullada, pero cada vez me parece mejor combinar las lecturas contemporáneas (obligatorias, como en el colegio, pero ahora por motivos de trabajo o para estar al día, algo necesario, nos pongamos como nos pongamos), combinarlas, digo, con obras decimonónicas, con novelas de esas que te dan otra visión del mundo, que juegan con las reglas de la novela de manera aparentemente ortodoxa, de esas en las que aprendes a usar el español. Y entre ellas: las de don Benito, sin duda.

Y por si fuera poco la calidad del texto, el Torquemada en la hoguera de Periférica cuenta con un prólogo ilustrativo y conciso e informado y un puntito entusiasta (muy de agradecer) de Germán Gullón.

 

eaguirre@divertinajes.com
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