23 de octubre de 2006

Dios salve a los carteros

Queridos lectores:

Esta semana, he decidido escribirles una carta, intentado que se parezca un poco a las cartas de toda la vida, aquellas en las cuales, además de preguntar por la salud y la familia del corresponsal, se contaba algo concreto de la vida cotidiana. Resultaba tan habitual cruzar correspondencia con los demás, que no era necesario recapitular y resumir la vida de uno, sino que se tomaba papel y lápiz para anunciar un nacimiento (o una muerte), relatar un viaje narrar un suceso del pueblo (o del barrio) o desahogarse hablando de un amor reciente.

Bueno, pues acabo de leer una novela, se titula El abrecartas, está publicada por Anagrama y escrita por Vicente Molina Foix. A mí me ha gustado, y el motivo de esta carta es recomendársela a ustedes y contarles un par de cositas para ver si les despierta la curiosidad.

Molina Foix se ha metido en un buen berenjenal, pues ha querido contar la historia de España desde los años veinte del siglo pasado hasta los primeros del presente. Y lo ha hecho mediante una sucesión de cartas de los más diversos personajes. Hay de todo: cartas dirigidas a personas que existieron (Eugenio D'Ors, Federico García Lorca, Vicente Aleixandre...); misivas entre amigas que se cuentan sus vidas domésticas y familiares; condenados a muerte que escriben al exterior; exilados; estudiantes; confidentes de la policía... La II República, la Guerra Civil, la Posguerra, el Franquismo, la Transición, la Democracia son los escenarios. Las vidas de los españoles durante estos años son las peripecias. Esos mismos españoles son los autores-narradores-protagonistas. Hay cosas que uno sabe que han sido verdad; otras lo podrían haber sido y estar presentadas con un cierto maquillaje; otras son inventadas.

¿Podría llamarse a esto novela histórica al estilo Matilde Asensi o Idelfonso Falcones o similares? En principo responde a algunos patrones del género: una trama verosímil y adecuada al tiempo en que transcurre, buena documentación histórica, personajes reales que aparecen como secundarios... Quién sabe.

Como carta, esto ya está quedando largo, de manera que me despido de ustedes, esperando que esta carta no se quede sin respuesta.

Un saludo, E.A.

 

eaguirre@divertinajes.com
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