18 de septiembre de 2006

Pandilla de colgados...

Hay un asunto en España, que suele dar mucho juego cuando se comenta entre amigos o conocidos: el paro. Más allá de las experiencias más o menos dramáticas, una mayoría de los residentes en el país menores de 50 años ha tenido que pasar alguna vez por una oficina del llamado Inem, a veces solo para darse de alta y propiciar el papeleo para un contrato de trabajo, otras para solicitar la pensión por desempleo, algunas para poder acceder a la bolsa de trabajo que este organismo puede proporcionar. Pero existe una obligación que, de vez en cuando, le toca a algún conocido: asistir a los cursos que el Inem organiza para dar mayor formación a quienes están parados. En general son cursos útiles, pero...

Pero puede darse un caso de Curso de librería, para enseñar a un grupo de parados los arcanos del negocio librero. Fernando San Basilio (madrileño de 36 años, filólogo, periodista y debutante novelista) ha escogido esta materia para ambientar una historia en la que pone en danza a una interesante pandilla de colgados, empezando por el más colgado de todos, que hace las veces de narador.

La novela se llama simplemente así: Curso de librería (Caballo de Troya). Profesores y obligados alumnos conforman un grupo a través del cual vemos modelos de personas que conocemos, que pululan por nuestras calles y nuestras casas y nuestros trabajos: sabiondos, sobrados, humildes, tarados, necesitados, humillados, acomodados, idealistas, integrados, resignados, esperanzados. Están todos en estas páginas.

La novela tiene algo de costumbrista: los aplicados alumnos visitan algunas librerías de Madrid y los retratos de sus dueños o dependientes resultan muy divertidos para quienes conozcan estos establecimientos en Madrid, y no menos irónicos para los habitantes de cualquier otra localidad, pues estoy seguro que son transferibles.

Tiene algo, también, de picaresca: algunos de los personajes pretenden ser pícaros, pero no parece que estén llamados por ése camino.

Tiene mucho, esta novela, de literatura contemporánea, pues su autor toma elementos de la vida de todos los días en apariencia poco literarios (¡cursos para parados!) para darles un tratamiento novelesco. Mira a la realidad e intenta explicarla, no evadirse de ella, mediante herramientas que cuando funcionan hacen que un libro resulta algo más que notable: la visión irónica de las cosas, la profundización en los personajes y la compasión hacia lo que a todos nos toca vivir.

 

eaguirre@divertinajes.com
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