29 de mayo de 2006

De un pícaro y su tebeo

No me acuerdo si era una película o una de esas penosas series televisivas a las que, de todas formas, te enganchas. El caso es que un profesor le recomendaba a uno de esos alumnos malos estudiantes que se leyera la Biblia, y el otro le contestaba: "¿Ya han hecho la película?". En mi infancia, en lugar de películas, se podía recurrir a una colección de tebeos llamada Joyas Literarias, en cuyos números tenías ocasión de leer Historia de dos ciudades, Miguel Strogoff o incluso El Quijote. Siempre hay algún recurso para saber de qué va una obra literaria sin necesidad de pegarse la sentada que supone leer 400 o 500 páginas.

Todo lo dicho no es, de ninguna manera, una crítica a las adaptaciones, al contrario, no hay mejor demostración del la vigencia y del valor de una obra literaria que el empeño de otros géneros por llevársela a su terreno. Hace unas semanas, supe de la existencia de una adaptación al cómic de una novela picaresca española poco conocida del siglo XVII, El guitón Honofre, de Gregorio González.

Este Guitón (palabra que quiere decir pordiosero, vagabundo, holgazán...) es la única obra literaria de ese tal Gregorio González, un jurista que se puso a escribir durante una convalecencia; fue sun única obra. Era 1604, y se trataba de una historia de entretenimiento puro y duro; sin mayores pretensiones, se diría en lenguaje contemporáneo, al estilo de una cierta tendencia de su tiempo, la picaresca (1604 es, también, el año de El Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán). Hasta 1973, no apareció la primera edición del libro: casi cuatro siglos. Es una curiosa y, creo, poco conocida peripecia.

Ahora, desde Logroño, llega esta versión en viñetas, publicada por Kabemayor. Luis Alberto Cabezón es el responsable de la adaptación, y KB (detrás se esconde Enrique Cabezón García) ha ilustrado las tribulaciones de este jovencito, Honofre (con hache en el título y sin ella durante el resto del volumen).

Está muy bien este tebeo del pícaro Honofre. Aunque no conozco el texto original, tengo la sensación de que la adaptación ha conservado el espíritu de la novela, y el aspecto gráfico, aunque poco habitual en el mundo del cómic español, resulta expresivo y apoya al texto estupendamente. Un buen tebeo, vaya.

Hay una edición reciente (de 2005) de este texto, en su formato literario, que ha sacado a la calle la Fundación José Antonio de Castro. Habrá que leerlo.

eaguirre@divertinajes.com
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