1 de mayo de 2006

Bajos fondos

Se está dando, en España, una curiosa proliferación de editoriales pequeñas. Y resulta curiosa porque desde los grandes grupos, desde las grandes empresas dedicadas a esto de la edición no hacen más que quejarse de lo poco que venden. Pero, por lo que se ve, quedan por ahí unos chalados, ilusos, optimistas o como queramos llamarlos, dispuestos a creerse eso de que merece la pena descubrir un buen libro.

El otro día, curioseando, me llamó la atención una novelita de color chillón, de una editorial que no conocía, Periférica. Se llamaba La pelirroja, y era de un escritor portugués del que nunca había oído hablar, José Valentim Fialho de Almeida (1837-1911). (La traducción es de Antonio Sáez Delgado).

De Periférica, poco les puedo contar, por ahora. Son de Cáceres, y han lanzado dos títulos, esta Pelirroja, y El testamento de un bromista, de Jules Vallés (1832-1885).

Da gusto meterte en una historia, disfrutar de un estilo, de un ambiente, de unos personajes sin esperar nada concreto. Tantas veces leemos sabiendo que se trata de un clásico de primera fila, de la novedad del último moderno de no se dónde, de una novela que de tanto verla citada nos lanzamos a ella creyendo saber lo que vamos a encontrar. Aquí, nada de eso.

Y resulta que es una historia sobre la hija de un sepulturero que se siente muy atraida por el sexo contrario. Es una novela sobre los bajos fondos, sobre la pobreza, sobre la ausencia de espíritu de superación y sobre el peso de los valores preestablecidos.

Es literatura realista, naturalista; el autor, parece, tiene ánimo didáctico. Vamos, que nos la podrían haber puesto de lectura obligatoria en el colegio para estudiar los efectos de la revolución industrial en la Europa meridional, por ejemplo. Pero, eso no le quita ni un ápice de nervio y de pasión y de dramatismo. Está muy bien.

Cuentan que este Fialho de Almeida era muy admirado por otro grande de las letras portuguesas, José María Eça de Queiroz, pero que mientras éste miraba más hacia la burguesía, Almeida se centró siempre en los pobres y en el lumpen.

Está bien que desde Cáceres nos manden estas cosas.

eaguirre@divertinajes.com
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