3 de abril de 2006

Qué vida perra

Cómo no vas a echarle un ojo a un libro que lleva semejante título, Pobre cabrón (Poor Bastard, en su inglés original). Se trata de uno de esos cómics largos (que ahora se llaman novelas gráficas), de un tal Joe Matt (Filadelfia, 1963), publicado en España por Ediciones La Cúpula, y traducido por Lorenzo Díaz.

Este Joe Matt, como otros grandes dibujantes americanos (Robert Crumb en los setenta; Daniel Clowes en los noventa) presenta el lado más alejado de los superhéroes que se pueda dar en el mundo del tebeo: su personaje, que es él mismo, no tiene en común con Spiderman, el Capitán Trueno, Astérix o, incluso, Mortadelo, más que viven encerrados en viñetas.

Este Pobre cabrón es un fulano desagradable, que le hace la vida imposible a su novia, que está más colgado que nada, que no trabaja ni por equivocación, que está obsesionado con las chicas (pero solo con esas diosas delgadas, morenas de pelo largo... y si son asiáticas, mejor), que es un egoista de tomo y lomo, que está enganchado a la pornografía... Para qué seguir. Una vida perra.

Matt cuenta aquí, en seis episodios, la infecta vida de este tipo (que, no nos olvidemos, es él: en la imagen de abajo, autorretratado).

Ojo, que lo arriba expuesto no nos lleve a engaños: Pobre cabrón es un estupendo cómic, con una narración muy lograda y con un dibujo limpio, preciso y... no sé si me entenderán: con movimiento. Se mueven de manera creíble los personajes, pero también tienen vida los fondos, los ambientes.

No es humorístico, pero esa crudeza en la exposición de miserias tiene mucho de ironía demoledora.

Ya lo he dicho otras veces: entre un libro y otro, un tebeo.

eaguirre@divertinajes.com
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